PERONISMO TRIUNFA, ALARGA LA INCERTIDUMBRE Y ENFRENTARÁ A LA EXTREMA DERECHA

Luis Rosero M.

Los resultados de la primera vuelta, con el 98.5% de los votos escrutados, definió a las dos corrientes que disputarán la segunda vuelta electoral. Massa, del peronismo, quedo en primer lugar (36.7%) y Milei, de la ultraderecha, quedó en segundo lugar (30.0%), un sorpresivo resultado cuándo se esperaba lo inverso. Esto alarga la incertidumbre sobre quien dirigirá el país. Resultó decisivo en el triunfo de Massa la gran diferencia de votos que obtuvo en la capital, la reelección de Kicillof como gobernador de Buenos Aires, triunfo abrumador con cerca de 20 puntos de diferencia respecto al candidato de la derecha y, por otro lado, el reversar el resultado en 8 provincias que, en las PASO, había ganado con amplia diferencia la ultraderecha. En la segunda vuelta será crucial como se repartirán los votos de la derecha y de los otros candidatos perdedores para definir el presidente.

Con este resultado, la derecha es derrotada quedando Bullrich en tercer lugar (23.8%), Schiriatti en cuarto lugar (6.8%), un peronista no kirchnerista, y la izquierda (2.7%). En esta elección también se renovó la mitad de la Cámara de Diputados (130 escaños) logrando el peronismo el 58, la ultraderecha 35 y la derecha 31. Un cuarto del Senado se renovó (24 bancas) alcanzando el peronismo 12, ultraderecha 8 y derecha 2. Además, se eligieron 4 gobernadores, de los cuales el peronismo gano dos. Estos resultados muestran un triunfo en las presidenciales, congreso, gobernadores y recuperó algunas intendencias el peronismo y, a pesar del segundo lugar, un ascenso de la ultraderecha así como un relegamiento de la derecha (de Macri).

Argentina, hasta el año anterior, mantenía un bipartidismo entre el peronismo y la derecha. Con las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), celebradas en agosto 13, esa tendencia cambió y apareció la ultraderecha que, con Milei, alcanzó el primer lugar con lo que el poder político quedo dividido en las tres fuerzas. El surgimiento de ésta última corriente, que crece a nivel mundial, se debe en buena medida al desencanto de la población por los resultados de la gestión de los partidos tradicionales, la crisis social (reflejada en la pobreza y el hambre), a un estado que no es capaz de llegar a la gente de a pie, las ofertas electorales de esta nueva corriente que ofrece nuevos rumbos, etc. Con los resultados de la primera vuelta, el peronismo y la ultraderecha son las dos fuerzas políticas principales.

Los gauchos han sufrido, en los últimos 50 años, crisis económicas recurrentes que se expresaron en hiperinflación y graves desequilibrios macroeconómicos que derivaron en una crisis social aumentando la pobreza y el hambre. Con Menem (peronismo) se aplicó la convertibilidad (1991), que acabó con la hiperinflación; en el gobierno de la Rúa (radicalismo) Cavallo, Ministro de Economía, trató de mantener la convertibilidad pero los graves desequilibrios macroeconómicos condujeron a una nueva crisis económica y social (2001) que produjo la renuncia del presidente y en Enero de 2002 al abandono de la convertibilidad. Entre 2002-2015 se mantuvo en el poder el peronismo y en diciembre de 2015 asume Macri hasta el 2019, de la derecha que, entre otras medidas, endeudó al país con el FMI por 50000 millones de dólares. Retomó el poder el peronismo haciendo malabares en el manejo de la economía y enfrentado la crisis social. La nueva crisis económica y social se refleja en una inflación interanual de 137% (setiembre 2023), alto déficit fiscal, iliquidez en la caja fiscal, escasa RMI e iliquidez en divisas, renegociación del acuerdo con el FMI, etc. y, en lo social, la pobreza que alcanzó e 40% de la población que se traduce en hambre e indigencia. A eso se suma el aumento de la inseguridad ciudadana.

Este es el escenario que hubo, en la primera vuelta electoral, y en la que resultó ganador Massa seguido por Milei, dejando afuera de la contienda electoral de segunda vuelta a la derecha. La ultraderecha plantea dolarizar la economía, reducir 15% el gasto público, reducción del tamaño del estado vía privatización, flexibilización laborar, apertura económica, recorte de los gastos sociales, autorización del porte de armas, la venta de órganos, ruptura de relaciones con El Vaticano, etc.  Milei mostró lo que es capaz de hacer, al recomendar no renovar los depósitos a plazo fijo en pesos ya que la moneda no vale y mejor comprar dólares con lo que agitó antes de las elecciones de la primera vuelta el mercado cambiario llevando a que el tipo de cambio paralelo alcanzara un poco más de 1000 pesos por dólar.  Este incremento considerable de dicho tipo aumentó la inflación y, en consecuencia, también la pobreza. En mayo de 2019 el tipo de cambio era sólo de 40 pesos por dólar. La corrida cambiaria causada por lo expresado por Milei, sin embargo, pudo haber asustado a la clase media.

Algunos de estos ofrecimientos esta calando en los jóvenes y en las villas miserias, las zonas marginales mas pobres, etc. que ven en la falta de oportunidades, desilusión en la clase política y en el estado, crecimiento de la pobreza, alta inflación que reduce el poder de compra de sus escasos ingresos, etc. que lleva cada vez más al deterioro de sus condiciones de vida.

La segunda vuelta definirá quien llegará al poder. Los argentinos enfrentan una encrucijada que implican en elegir entre dos opciones, con dos modelos económicos distintos. El uno con una economía mixta, con un estado distribuidor del ingreso, ineficaz en algunas áreas, y apoyo al sector privado y, el segundo, que busca una economía total de mercado, que tenga incluso un mercado de órganos, y la privatización a ultranza.  La propuesta de dolarización esta limitada dado el bajo nivel de RMI, en vista de sus compromisos financieros internacionales, y un ajuste, vía shock, que puede provocar graves consecuencias sociales. En cambio, Massa, ofrece orden fiscal, equilibrio comercial, acumulación de RMI y desarrollo con justicia social. Sin embargo, dado los problemas económicos estructurales y los graves desequilibrios macroeconómicos resulta difícil alcanzarlos y no son tan creíbles por el electorado.

La incertidumbre es a quien apoyará la derecha de Macri y como se repartirán sus votos, en la segunda vuelta. Macri, al parecer, muestra simpatía por la ultraderecha. Si eso se confirma, lo más probable es que la ultraderecha llegue al poder. El peronismo buscará atraer a Schiriatti, peronista no kirchnerista, y a la izquierda, pero aún así no alcanza para contrarrestar los votos de la derecha. En consecuencia, el debate, el porcentaje de endoso de los votos de la derecha, el tipo de campaña y el miedo en la clase media que generó la corrida cambiaria por la declaración de Milei definirían quien sería el ganador. Se alarga así la incertidumbre hasta el 19 de Noviembre para definir al nuevo presidente.

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