Luis Rosero M.
A una semana de la elección presidencial, por la muerte cruzada, el escenario se resume en una tragedia nacional por efecto de la triple crisis que vive el país y, en este panorama, nos toca decidir a quién elegimos para enfrentar dicha crisis y nos dé esperanza de enrumbar el país por el camino del desarrollo, justicia social y paz ciudadana.
Para agravar el escenario, el crimen de los 7 presos procesados por el asesinato de F. Villavicencio y los probables apagones, son hechos que reflejan que el gobierno no controla ni las cárceles ni al crimen organizado y que hay falta de previsión ante el estiaje mostrando el fracaso de la gestión del régimen. La triple crisis: de seguridad ciudadana, económica y social implica enfrentar problemas urgentes que tiene el país como alcanzar la paz social, equilibrar y dinamizar la economía para generar empleo así como luchar contra el hambre y la miseria. Pero aún más, con la inminente aparición del fenómeno El Niño los problemas del país se agravarán.
La crisis de seguridad ciudadana se agrava cada día más. He señalado que para hacerle frente se requiere una estrategia, táctica y acciones de inteligencia en la política de seguridad. El revés del gobierno al no poder enfrentar con eficacia al crimen organizado podría indicar que aplicar mano dura no estaría funcionando y que es necesario buscar otras soluciones que ataquen las varias causas de la violencia.
La crisis económica se resume en ciertos indicadores. Si bien en el II Trimestre de 2023 la economía creció 3% (arrastrado por el gasto del gobierno y de las familias) representa una leve mejoría en relación 1% del primer trimestre, pero el Banco Mundial acaba de rebajar la previsión de crecimiento del país, de este año, a sólo 1.3% que está por debajo de la estimada por el Banco Central de 1.5%. Y más aún, para 2024 el primero proyecta una tasa de 1.9%, o sea que continuará la desaceleración de la economía. A más de eso, se estima que el déficit fiscal alcanzaría 5% del PIB, hay una alta deuda externa pública de la que habría que realizar fuertes pagos en 2024, se registra iliquidez de la caja fiscal, unas RMI con su nivel más bajo en dos últimos años, alta tasa de subempleo, en agosto, de 23% así como más de 4 millones de gente en el sector informal, continuación del desequilibrio en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, etc. En suma, una desaceleración del crecimiento y críticos desequilibrios macroeconómicos.
La crisis social se refleja en la pobreza. Según la Unidad de Registro Social del país, a agosto de este año, habría casi 6 millones de pobres. Esta cifra aumentaría con los efectos del fenómeno que sumaría más hambre e indigencia.
La elección presidencial, de segunda vuelta, obliga a elegir entre dos opciones. Derecha y correísmo, que implican dos modelos económicos de país diferentes. La primera, D. Noboa, un empresario hijo de A. Noboa, que plantea un modelo basado en la economía de mercado que implica inversión privada para activar el crecimiento. En cambio, L. González, propone un modelo mixto en que el gasto público y la inversión privada dinamicen la economía. En ambos casos, hay que interrogarse como proponen enfrentar la triple crisis y lograr la justicia social, o sea mayor redistribución del ingreso. Para ésta última, el uno lo haría con inversión privada y la candidata con gasto social. Es también importante considerar quienes, que partidos están detrás de los candidatos y quienes formarán el nuevo gobierno. Además, que conflictos de intereses habría si llegan al poder.
En cuanto a los pronósticos electorales, de los 3 últimos sondeos publicados, dos de ellos proyectan un empate técnico y Maluk le da una ventaja de alrededor de 3% a la candidata que reflejarían la reacción de los votantes a los eventos de impacto electoral como fue el segundo debate presidencial. Sin embargo, hay que considerar el margen de error de las encuestas y el todavía alto nivel de indecisión de los votantes.
Como es una decisión crucial para el país, hay que considerar que tenemos que elegir a un estadista integro con capacidad, fortaleza y templanza que le permita afrontar la triple crisis. También hay que tener en cuenta que solo tendrá en el poder año y medio y que nos han dicho para poder enfrentar esa crisis en dicho tiempo. En el escenario señalado hay problemas estructurales que solo pueden resolverse en el largo plazo. Deben intentar sobreponer el interés nacional sobre el interés particular. Por ello, hay que sopesar, los conflictos de intereses de los candidatos y que intereses podrían estar detrás de ellos.
En cuanto a conflicto de interés, el libro Presidentes empresarios y estados capturados. A. Latina en el siglo XXI (2020), de Inés Nercesian, analiza las lecciones de este tipo de gobernantes. Pero también para aquellos que no fueron empresarios revisar la calidad de su gestión, lo que hicieron y permitieron, y los intereses que favorecieron. Hay que votar con conciencia, eligiendo al que se considere mejor estadista y que creamos sea capaz de enfrentar la triple crisis con arrojo y valentía, buscando siempre un proyecto país que priorice el bienestar general sobre el particular.