SHOCK DE VIOLENCIA E INSEGURIDAD CIUDADANA CONFIGURAN UN ESCENARIO CRITICO

Luis Rosero M.

Los eventos ocurridos en el fin de semana anterior muestran el deterioro de la seguridad ciudadana y shock de alta violencia que el crimen organizado generó para mostrar su poder mientras que la población, cada vez, se siente más insegura y el temor generalizado de la ciudadanía es cada vez mayor ya que no hay seguridad en ningún lugar del país.

En efecto, el cúmulo de hechos violentos que comenzaron con el asesinato, el 23 de Julio, del Alcalde de Manta, la masacre carcelaria en la Penitenciaría de Guayaquil; la incautación de fúsiles, lanzagranadas, 15.000 municiones y explosivos en las cárceles; el incendio de buses urbanos, los atentados a negocios con fines de extorsión (vacunas), los secuestros, la retención de 100 guías penitenciarios en 13 de las prisiones del país; Esmeraldas bajo el imperio de las bandas, etc. y el asesinato de 2 policías en Tarifa, Samborondón, cierran los hechos violentos de la semana pasada que sembraron terror en la ciudadanía que cada vez más se atemoriza más. Al siguiente día del asesinato del alcalde, el gobierno aplica el estado de excepción en Manabí, Los Ríos y Durán, con lo que sumarían 16 veces que se ha decretado esta medida, excepto una vez, por razones de seguridad.

En Junio de 2023, Paco Moncayo, renunció como Consejero de Seguridad, habiendo permanecido menos de dos meses en ese cargo. El escenario de violencia, de la semana pasada, da indicios que el gobierno no tiene control sobre las cárceles del país ni de las bandas armadas que están ligadas a cárteles. Como han señalado los expertos, los estados de excepción ni el porte de armas por la ciudadanía sirven, para enfrentar al crimen organizado, si no se tiene una política de seguridad que debe incluir una estrategia, táctica y acciones de inteligencia que permita anticiparse al cometimiento de delitos por parte de las bandas criminales.

Fernando Carrión, experto en seguridad, declaró que el país atraviesa la peor crisis de seguridad de su historia. Señaló que, en 2022, la tasa de 25 homicidios por 100.000 habitantes fue un récord en ese año pero advirtió que, en este año, dicha tasa puede superar los 40 por cada 100.000 personas. Lo que implicaría un segundo semestre mas violento que el primero. Si bien esto afecta al proceso de elecciones anticipadas, en el que algunos candidatos han sido asesinados, lo más grave es temor generalizado de la ciudadanía que se abstiene de salir a las calles sobre todo en la noche. Además, los efectos de la inseguridad están afectando a la economía. Tal es así que los exportadores piden estado de excepción en 5 provincias para poder trabajar y recuperar las zonas productivas, los gastos de seguridad del sector pesquero y acuícola ya representan cifras importantes e incluso está siendo afectada la distribución de productos masivos en Guayaquil y la extorsión (vacunas) ya se convierte un gasto de las empresas para seguir funcionando. Muchos negocios pequeños han cerrado para evitar la extorsión.

Un problema grave del país es la violencia e inseguridad ciudadana a los que se agrega el deterioro y precariedad del mercado de trabajo. Entre mayo y junio se agregaron 50.000 desempleados, el sector informal creció, en un año, ubicándose en 52.7% a junio de 2023.  A ello, se suma el desaceleramiento de la economía, en el que inciden la mayor incertidumbre, expectativas negativas empresariales e inseguridad que conduce a mayor desempleo y pobreza. Según el INEC, la pobreza creció de 25%, en junio de 2022, a 27% del mismo mes de 2023. En tanto que la población en extrema pobreza se mantuvo en 10.8%.

En resumen, el escenario que se espera para el segundo semestre de 2023 es un aumento de la violencia, la desaceleración de la economía (será aún mayor con el fenómeno de El Niño) que traerá consigo un aumento del desempleo, subempleo, sector informal y más pobreza. Si, a eso, le agregamos el aumento de la corrupción tendremos hacia final, de este año, un escenario muy crítico en seguridad, economía, situación social que configuran un estado muy crítico, caldo de cultivo para mayor violencia, y un escenario que deberá enfrentar el próximo gobierno que asumiría al poder en noviembre de este año. En esas circunstancias urge la unidad entre el sector público, privado y ciudadanía para enfrentar los graves problemas nacionales y de vida.

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