Luis Rosero M.
Los actos de violencia, a inicios de Noviembre, han hecho crisis la paz social, ante lo cual el gobierno recurrió nuevamente al estado de excepción y acciones tibias para enfrentar la situación. Ante la crisis de la seguridad, no se conoce la estrategia para enfrentar la violencia, que parece no tiene fin así como el temor de la población que ve debilitada, cada vez más, la seguridad ciudadana.
La grave crisis de seguridad social, que tiene en zozobra a la población, se manifestó con atentados, asesinatos de policías, explosiones en UPC, coches bombas y ataques en estaciones de servicio, recibimiento a bala a los miembros de la policía y fuerzas armadas que entraron a la Penitenciaría del litoral,-que esperaron tres días para poder ingresar-, etc. Los hechos de violencia fueron 8 en Guayaquil y varios ataques en Durán. Estos hechos no solo se registraron en la provincia del Guayas sino además en Esmeraldas. La repuesta gubernamental fue declarar estado de excepción en éstas y que se extendió a la provincia de Santo Domingo. Al parecer, la repuesta de la violencia criminal fue por el traslado de reos desde dicha Penitenciaría a otras prisiones. Hoy, en el programa A Primera Hora, de Sonorama, Patricio Vela entrevistó a Ana Minda, periodista especializada en grupos criminales, señaló que esta medida fue propuesta en Europa en la lucha contra dichos grupos, lo que da indicios de falta de estrategia.
Los expertos señalan que los estados de excepción no son suficientes sino se toman otras medidas. Nelsa Curbelo, en su artículo “Reconocer la derrota frente a la violencia” señala claramente que la lucha contra la violencia en las cárceles y en las calles se está perdiendo. Patricio Acosta, militar en servicio pasivo, en entrevista, señaló que “Sin un plan nacional de seguridad, el estado de excepción en Guayas y Esmerladas no dará resultado”. El exministro de Relaciones Exteriores, Mauricio Gándara señala que es necesario un duro plan de seguridad. El gobierno ha informado que tiene una estrategia elaborada, pero por razones legales no puede ser revelada. Pero lo importante, es que se tomen medidas eficaces contra esa violencia.
A nivel internacional, los medios de comunicación informan que Ecuador es un país en guerra. Diario El País reporta que los carteles de droga mexicanos se disputan territorio. Sin embargo, en las redes apareció una advertencia de atentados y sabotajes colgado por bandas criminales locales que han realizado varios actos de violencia.
Los efectos del incremento de la violencia no solo son económicos ej. (contracción de ventas en varios sectores productivos; en el comercio, baja asistencia a locales y centros comerciales; en el turismo caso de reducción de la asistencia en las playas de Santa Elena y Esmeraldas, pérdida de empleo, reducción del nivel de vida, etc.) sino además en la seguridad ciudadana. Buena parte de la población vive en zozobra, con miedo, temor generalizado, etc. que se ve obligada al confinamiento en casa para reducir el riesgo de pérdida de vida. Afecta su calidad de vida por la menor movilidad social y reducción de las actividades de entretenimiento.
El gobierno convocó al Consejo de Seguridad Pública, no se conoce que resolvieron. Hemos llegado a alto nivel de violencia que hace invivible esta situación y que requiere que, de una vez por todas, el gobierno aplique una estrategia efectiva contra la violencia. Para ello, entre otras acciones, es necesario la coordinación del gobierno central con los gobiernos descentralizados, o sea con gobiernos provinciales y locales que tienen policías metropolitanos. Pero no sólo se trata de lo urbano, a nivel rural el nivel de delincuencia criminal ha aumentado y tiene en vilo a agricultores y pobladores, por ello también es importante la coordinación con las Juntas Parroquiales Rurales.
El tema no solo pasa por el uso de las armas e insumos para éstas que, además, según una periodista de El Comercio, en un video informó, que algunos miembros de la policía no tiene municiones ni chalecos, tienen armas -al parecer por la austeridad fiscal- que confirma Ana Minda y se corrobora con la rebaja del presupuesto para 2023 a la Policía Nacional, sino también de tratar de paliar aún mas la situación de pobreza y hambre que va en aumento y son fermento de la violencia. Es hora de la Unidad Nacional para frenar la violencia, que es un flagelo nacional.
El riesgo es que como dijo Ana Minda, en dicho programa, que la violencia avance mucho mas para seguir sitiando territorios, ganar poder y llevar al pánico a la población como ocurrió en la época crítica en Colombia y México. Los hechos muestran una mala calidad en la gestión pública, no solo en seguridad, que se puede resumir en una palabra: ineficacia. Ahora, el Presidente acusa a narcopolíticos de defender a las bandas criminales para tratar de desestabilizar la democracia y volver al poder. Nuevamente, otra cortina de humo para camuflar en la ineficacia en la gestión pública en varias áreas. La Conferencia Episcopal llamó a una jornada de oración para pedir por la paz y, al parecer, no nos queda más que rezar para pedir por el freno y reducción de la espiral de violencia.