Luis Rosero M.
Las negociaciones del gobierno con el movimiento indígena -después del paro de 18- se iniciaron para tratar los puntos pendientes de las diez demandas de la CONAIE. En el artículo anterior tratamos principalmente sobre los costos del paro, seguiremos en el aspecto económico, en este artículo, sobre los riesgos a que corre el país por las nuevas tendencias en la economía mundial.
En efecto, al 14/07/2022, el riesgo país alcanzó 1562 que refleja el nivel crítico de la economía visto desde la perspectiva de los mercados financieros internacionales. Así, el cumplimiento de las demandas indígena, reduce el margen de maniobra del gobierno para manejar las finanzas ya que debe asignar recursos para éstas, dejando menos recursos para el pago de la deuda social, reactivar la economía y reducir los atrasos en pago a los proveedores. Arosemena, el nuevo ministro de Finanzas, señaló que su plan consta de 3 ejes: asegurar el gasto social, bajar el costo de la vida y atrasos e impulsar la construcción pública. En la coyuntura económica, en el corto y mediano plazo, se presentan al menos 4 riesgos.
Primero, hay la posibilidad contracción económica. El Banco Central sigue manteniendo su estimación de crecimiento en 2.8% para 2022. Sin embargo, a pesar de que el crecimiento para el I trimestre, de este año, fue 3.8 %, el paro indígena significó perdidas de alrededor de 1% del PIB lo que reduciría la tasa de crecimiento proyectada. Más aún ya se anuncia una posible recesión en EE.UU así como en Europa, para este año, y el FMI informó que no se puede descartar una recesión mundial para 2023, lo que implicaría para el país que continue la contracción económica en 2023.
Segundo, hay la probabilidad de no cumplir con la mayor asignación de recursos para el gasto social. El ministro tendrá para cumplir con su propuesta económica tiene que realizar un fino manejo de las finanzas. Lo cierto es qué si no asigna recursos para una política social fuerte y activa aumentaría el malestar social y habría un deterioro del nivel de bienestar de la población y, si este no es compensado con transferencias sociales, habrá una reducción del nivel de vida de la población.
Tercero, aunado a lo anterior, si la inflación sigue aumentando, como muestra la tendencia, el costo de la vida crecerá, deteriorando aun más las condiciones de vida de la población lo cual, sin una compensación social, conducirá a más pobreza, miseria y hambre resurgiendo nuevamente la protesta social.
Cuarto, el alto riesgo país preocupa por la percepción de riesgo de los mercados financieros internacionales referente al pago de la deuda externa del país. De acuerdo con un reporte de La hora: “Según el ranking de vulnerabilidad de la deuda soberana, que mide las posibilidades a corto plazo de que una economía no tenga suficiente dinero para pagar todas sus obligaciones, Ecuador está en el puesto 19. Solo por debajo de otras economías regionales como Argentina y El Salvador” Ya hay algunos países que ya están en posibilidad de default y según Reuters “el aumento de los costos de los préstamos, la inflación y la deuda avivan el temor a un colapso económico…La suma de los costos es llamativa…los analistas calculan que hay 400 mil millones de dólares de deuda en riesgo. Argentina es el país más expuesto con 150 mil millones de dólares; le siguen Ecuador …con 40 mil millones…”
En fin, el gobierno está en la encrucijada de responder a tiempo a la evolución de estos indicadores. Si hay contracción económica se generará desempleo, subempleo y mayor sector informal; si no se asignan suficientes recursos para el gasto social y sigue aumentando la inflación habrá deterioro social y, en consecuencia, manifestaciones sociales y, en el mediano plazo, hay una tendencia a la no sostenibilidad de la deuda. El gobierno está al filo de la navaja, pues si no hay recursos adecuados para lo social y, trata de frenar la inflación así como reactivar la economía tendrá que enfrentar nuevamente la protesta social y, el país, en el mediano plazo podría verse abocado a una renegociación de la deuda externa no solo público sino también privada.