Luis Rosero M.
Los shock externos e internos influirán en el nivel de crecimiento económico del país de 2022. Los riesgos, en lo económico, están relacionados con el mayor endeudamiento externo y el mayor deterioro de las condiciones de vida, que puede dar lugar a tensiones sociales.
En cuanto a los shocks externos: la caída del crecimiento de la economía mundial y el aumento de la tasa de interés por la FED. Respecto al primero, el BM proyecta, de una tasa de 5.5% en 2021 se alcanzaría solo 4.1% en 2022 y para A. Latina proyecta una fuerte caída al pasar de 6.7% en 2021 a un escuálido 2.6% en 2022, lo que refleja la grave contracción. Como efecto de esto, el impacto en nuestro país sería, principalmente, una reducción de las exportaciones y caída de las remesas.
Entre Enero – Noviembre de 2021, las exportaciones totales alcanzaron 24166 millones mientras que las importaciones llegaron a 21517, dejando un elevado saldo positivo de la balanza comercial. Las ventas externas aumentaron sobre todo por las exportaciones petroleras, por el alza del precio del petróleo, mientras que las exportaciones primarias subieron, sobre todo de camarón. En consecuencia, podrían reducirse principalmente, en 2022, las exportaciones no tradicionales; las petroleras se verían afectadas en su precio.
Hay la posibilidad de la FED aumente su tasa de interés, lo incidirá en mayores tasas de intereses internacionales, lo que llevaría a un elevamiento del costo del endeudamiento externo. El gobierno, requiere 4800 millones de financiamiento externo para el presupuesto de 2022, lo que significará mayor pago de interés y, en consecuencia, incidirá en el déficit fiscal.
La otra variable, afectada por el shock externo, serían las remesas. En 2021, éstas alcanzaron un nivel récord llegando a 4000 millones, la disminución de la económica mundial llevaría a que, en 2022, se reduzcan por debajo de ese nivel, disminuyendo la posibilidad de que contrarresten el aumento de la pobreza.
Respecto a los shocks internos tendríamos la posibilidad de ocurrencia del fenómeno de la Niña, la continuación del covid, con su variante ómicron y el ajuste. Respecto a la primera, NOAA, organismo atmosférico de EE.UU. ha anunciado que, con un 87% de probabilidades, se presente la Niña, entre diciembre y febrero de 2022, en consecuencia, generando sequía en A. Latina. Esto afectaría, la agricultura en la costa ecuatoriana.
La variante ómicron, en lo que va del año, ya esta causando estragos de la población aumentando los contagios y el número de muertos. Las autoridades han tomado medidas restrictivas prohibiendo eventos públicos, exigencia de carnet de vacunación a centros comerciales y disminuyendo el aforo en locales comerciales, en el transporte, etc. lo que incidirá en un menor nivel de actividad económica. Y, si se aplica el ajuste en 2022, acordado en el programa de Servicio Ampliado con el FMI, la disminución del crecimiento sería aún mayor.
El Banco Central estima que el crecimiento económico caería a 2.5% en 2022 que, con el 3.5% estimado en 2021, implica una disminución del 1% de la actividad económica. Si bien, hubo una recuperación en 2021, está proyección para 2022 tendrá sus efectos en el mercado de trabajo, con menor nivel de empleo, aumento del subempleo y la informalidad. En lo social, se registraría un deterioro del nivel de vida de la población más necesitada, aumentando los niveles de pobreza, hambre e indigencia.
Ante esta posibilidad de menor crecimiento de la economía en 2022, le toca al gobierno actuar. Ha puesto su énfasis en mayor privada extranjera y nacional, pero ésta aún no responde al nivel requerido. Es necesario, en consecuencia, medidas para incentivar la demanda agregada interna, para compensar la caída del crecimiento económico en 2022. Y, por otro lado, actuar compensando el deterioro del nivel de vida, pues de lo contrario se agravará la situación social que podría generar una repuesta de los afectados y protestas de organizaciones sociales.