TRIUNFA LA IZQUIERDA EN CHILE

Luis Rosero M.

Con una amplia diferencia, el candidato de izquierda, Boric, ganó la presidencia en Chile a Kast, de extrema derecha, marcando un cambio de rumbo en la historia de Chile y su triunfo representa un enorme desafío para esa corriente política.  

Después del regreso a la democracia, en 1989, dejó el poder Pinochet po haber perdido una consulta popular. Le siguieron presidentes de la Concertación que gobernaron con la Constitución de Pinochet que estableció todo un esquema de democracia autoritaria y restringida así como reglas de juego para la economía y estructura del poder. En 2006, gana la presidencia Bachelet, pero en 2010, Piñera, con el desgaste de la Concertación, un candidato de derecha se alza con el poder y lo vuelve a recuperar en 2018 hasta hoy. El modelo económico que impuso Pinochet, una economía de mercado a ultranza, mantenido en los periodos de la Concertación con pequeños cambios sobre todo en lo social, al principio pareció ser exitoso pero la gran concentración del ingreso y de la riqueza, así como su distribución, llevó a polaridades extremas creciendo la riqueza en un polo y la pobreza en el otro.

Entre los aspectos más críticos de dicho modelo esta la privatización de la seguridad social, del agua, el continuo aumento de los precios de los servicios básicos, etc. La desigualdad cada día era mas crítica que el régimen de Piñera tuvo que ceder tres repartos del fondo de pensiones, para aliviar la situación de penuria económica de la población pero, en lo más profundo, el aumento de la pobreza y las necesidades carenciales de la población llevó a una explosión social que se expresaron en las protestas de Octubre de 2029, momento del ascenso del ascenso popular, y que mantuvieron durante un año que solo fueron atenuadas durante la pandemia. Dichas protestas se iniciaron por el intento del pasaje del metro que reflejaba como aumentaban los precios de los servicios básicos que mantenían a las grandes mayorías en una situación en la que sus ingresos le alcanzaban para medio comer. Piñera reconoció la miopía del gobierno y de la clase empresarial que no quiso ver o se hizo de la vista gorda de la asfixia que llevaba el modelo económico que se quiebra por la parte social, por la inequidad a la que condujo y fue la mecha que se prendió y dio rienda suelta a las protestas de los sectores marginados y medios que no podían sostener a sus familias.

Boric, del Frente Amplio de Izquierda, no gana por ser de esta corriente sino por la situación crisis social que generó el modelo neoliberal, una inequidad social donde, la gran mayoría vivía asfixiada económicamente y la otra, una minoría, nadaba en la riqueza. Si bien el programa de Boric apunta al aumento del gasto social, una activa participación del estado para reducir la inequidad, descartar el sistema privado de pensiones y de salud asociado a éste, etc., triunfa por ser una alternativa de las grandes mayorías para la mejora de las condiciones sociales y poder vivir con dignidad. Su triunfo marca un cambio de rumbo, en A. Latina, hacia gobiernos progresistas que llegan al poder por los efectos negativos de la pandemia que aceleró el aumento de la pobreza, hambre y marginalidad. Sin embargo, Boric tiene un reto: reformar el modelo económico, basado en el capitalismo salvaje, para enrumbarlo a un capitalismo con rostro humano, al estilo de la social democracia. Es un camino difícil pues implica una negociación con el poder económico instituido para que acceda a la redistribución del ingreso, y su carta para ello, son las protestas sociales que se ciernen como espada de Damocles para llevar a un profundo cambio social.

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