¿QUÉ ES EL ENEAGRAMA SEGÚN D. RICHARD Y R. HUDSON? (I)

Tenemos un desasosiego interior que no lo podemos resolver son cosas externas. Para nuestro crecimiento espiritual debemos conocernos a nosotros mismos y comprender nuestras relaciones, para ello es necesario conocer nuestra personalidad que es el filtro con el cual abordamos la vida.

El eneagrama es una clasificación de la personalidad fundamentales de la naturaleza humana y sus complejas interacciones. El eneagrama nos ayuda a identificar nuestro tipo de personalidad y comprender sus características dominantes y también para la transformación interior.

Gurdieff, usando las tradiciones antiguas, los psicológos O.Ichazo y C. Naranjo modernizaron el eneagrama y lo relacionaron con la personalidad. Ichazo vinculó como los atributos divinos se reflejan en la naturaleza humana, que llegaron a la tradición cristiana como los 7 pecados capitales (pasiones) más otros 2 (el miedo y la mentira). Naranjo relacionó los tipos del eneagrama con la tipología de la psiquiatría. Richard y Hudson, psicólogos, desarrollaron la base psicológica de los tipos, descubrieron los niveles de desarrollo (deterioro o crecimiento a lo largo de la vida), los rasgos y motivaciones de cada tipo, el grado de identificación con la personalidad y motivaciones psíquicas así como las estructuras más profundas de cada tipo.

Tenemos una personalidad, una esencia (espíritu) y alma. “Nuestra alma está hecha de esencia o espíritu. Si el espíritu fuera agua, el alma sería un lago o río, y la personalidad sería las olas sobre su superficie o trozos del hielo en el río.” Nuestra esencia está dominada por la personalidad. El eneagrama es un puente entre la psicología y espiritualidad.

La personalidad usa el temperamento innato para formar defensas y compensaciones para las heridas de la infancia. Para sobrevivir en la vida, en los primeros años, desarrollamos estrategias, imágenes y comportamiento. Esta forma de actuar es el núcleo de la disfuncionalidad de nuestra personalidad, que nos desconecta de nuestra esencia. La personalidad se convierte en la fuente de identidad. Nuestro sentido de sí mismos se basa en imágenes internas, recueros y comportamientos aprendidos. Esta desconexión con nuestra esencia nos produce una profunda ansiedad, que se manifiesta en las nueve pasiones.

Conocer nuestro tipo de personalidad y su dinámica nos ayuda acceder al inconsciente, a nuestras heridas y mecanismos de compensación y nos lleva a nuestra curación y transformación. El eneagrama no muestra como caemos en la personalidad y nos nuestra lo innecesario y contraproducente que son nuestro comportamientos y reacciones. Estamos como dormidos, la mayor parte del día estamos obsesionados por ideas, ansiedades, preocupaciones e imágenes mentales. Nuestra atención ha sido atrapada por las preocupaciones y características de nuestra personalidad. Vamos sonámbulos por la vida. El eneagrama nos permite darnos cuenta que estamos identificados con la personalidad y, al dejarla de defender, descubrimos nuestra verdadera naturaleza y nos transforma.

Al conectarnos con nuestra esencia, la personalidad se hace más flexible, surgen los momentos de fluir y de rendimiento máximo, hay más inteligencia activa, sensibilidad y una presencia subyacente que utiliza la personalidad, como vehículo, y no es conducida por ella.

La personalidad se pone en marcha mediante el miedo básico, que surge en la infancia, donde vamos perdiendo la esencia. La insatisfacción de nuestras en la niñez y la acción de los padres (no porque fueran malos sino debido a capacidades bloqueadas) lleva a represión y bloqueos nos produce ansiedad. Para compensar el miedo básico se genera el deseo básico que es la manera de defendernos del miedo para seguir funcionando. Dicho deseo bloquea inconscientemente nuestra naturaleza esencial.

Las necesidades que no se satisfacieron en la niñez producen desajustes que obstaculizan nuestra esencia. La tradición espiritual señala que la personalidad se forma para compensar los desajustes de nuestro desarrollo, esta es como una escayola que protege un hueso fracturado. La personalidad es una colección de reacciones condicionadas, miedos y creencias que producen un abandono de si mismo, que llevan a problema de identidad y la vuelta a la esencia implica dolor. Pero si queremos ser realmente quienes somos y vivir de verdad se inicia la recuperación para encontrar nuestra verdadera naturaleza.

El trabajo de transformación comprende 3 elementos básicos: “la presencia (percepción mental, percepción consciente), la práctica de autoobservación (adquirida del conocimiento de uno mismo) y la comprensión de lo que se experimenta (interpretación correcta proporcionada por un contexto mayor como una comunidad o sistema espiritual). El Ser aporta el primero, tú aportas el segundo y el eneagrama aporta el tercero.”

FUENTE: Richard Riso, D. y Hudson, R., La Sabiduría del Eneagrama, Edic. Urano, Barcelona, 2000

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