Luis Rosero M.
El informe del INEC, del IV trimestre de 2020, muestran un grave deterioro del mercado de trabajo, crecimiento de la pobreza y mayor desigualdad como producto de la crisis de 2019 y de la triple crisis económica, social y sanitaria de 2020 que se traduce en un reducción de la calidad de vida de la población. Eso explica porque no se publicó dicho informe a tiempo, aduciendo el cambio de la metodología para la estimación de los indicadores laborales.
La tasa de empleo adecuado se reduce de 38.8%, en diciembre de 2019, a 30.8%, en el mismo mes de 2020. O sea, una reducción de 8% de los empleados y trabajadores que cuentan con seguridad social, pago de beneficios sociales y contrato laboral. Este resultado explica el aumento de la tasa desempleo de 3.8 a 5% (401.305 desempleados). En términos de género, las más afectadas han sido mujeres ya que, a diciembre de 2020, su tasa de desempleo fue de 12.8% mayor que la de los hombres. En tanto que la del subempleo pasa de 17.8 a 22.7% en el mismo período (1’833.700 subempleados). Estos datos influyeron para que creciera el sector informal urbano, a nivel nacional, de 46.7 a 51.1% en el periodo nacional. La triple crisis se refleja en un gran deterioro del mercado de trabajo en términos de aumento del desempleo, subempleo y sector informal, siendo las mujeres las sufrieron el mayor impacto laboral. Esto fuera de la reducción del salario y aumento de la jornada por la reforma laboral y por el teletrabajo.
El deterioro del mercado de trabajo incidió en un agravamiento de las condiciones de pobreza de la población. En efecto, a nivel nacional, la pobreza, medida por ingresos, pasa de 25 a 32.4% mientras que la pobreza extrema de 8.9 llega 14.9% de diciembre de 2019 al de 2020. O sea, el grave deterioro de las condiciones de subsistencia pues casi un tercio de la población se encuentra en la pobreza y el 15% en pobreza extrema. En cifras, aumentaron los pobres en 1.3 millones. Pero lo más crítico es que la pobreza rural alcanzó el 47.9% y la extrema pobreza llegó 27.5% a Diciembre de 2020. En otras palabras, los dos tipos de pobreza son más graves en el campo pues casi la mitad de la población rural es pobre mientras que más de una cuarta parte es extremadamente pobre. El INEC define como pobres a los que reciben un ingreso familiar per cápita de $84.05 y como pobres extremos si perciben 47.37 dólares mensualmente.
Pero más aún, la concentración del ingreso, medido por el coeficiente de Gini, aumento más. En efecto, dicho índice pasa de 0,454 a 0,485. En otras palabras, la desigualdad también aumentó pues lo que tienen más ingresos ahora estos son mayores. Dicho en otros términos, los ricos se hicieron más ricos y los pobres crecieron. La encuesta del INEC determina también que el ingreso laboral fue $ 345,5 a diciembre de 2019 y en el mismo mes de 2020 se redujo a $ 309,9 en el caso de los hombres mientras que para las mujeres este pasa de $ 292,7 a 262.6 en dicho periodo. Estos datos muestran que hay desigualdad entre los ingresos laborales entre hombres y mujeres.
A más de la mala gestión de la pandemia, vacunación preferencial ante el covid, crisis carcelaria, etc. la población sufrió el deterioro del mercado de trabajo traducido en un mayor desempleo, subempleo y sector informal urbano. A lo que se suma el aumento de la pobreza y pobreza extrema. Los que perdieron su empleo y no lo recuperaron pasaron a ser pobres entre los que se encuentran tanto la clase popular así como la clase media. Pero además aumentó la desigualdad. La política de subsidios del gobierno, a través de bonos, no alcanza a cubrir a la mayoría de pobres y pobres extremos. Estamos en una grave situación social, que implica un crítico deterioro de las condiciones de vida de la población que a su vez produce un aumento de la violencia y la delincuencia. Esto significa un retroceso de 10 años respecto al aumento de las condiciones de vida de la población, que se obtuvo en el gobierno anterior. Lo peor es que, en el I Trimestre de 2021, por la segunda ola de la pandemia, seguirá aumentando el desempleo, subempleo y el sector informal así como la pobreza, lo que lleva al país al riesgo de un estallido social si no atiende adecuadamente el grave deterioro de las condiciones de vida.