Luis Rosero M.
Los resultados del conteo rápido del CNE confirman el triunfo del progresismo en las elecciones presidenciales y en las bancas de la Asamblea Nacional, en la primera vuelta, una derrota estrepitosa de la derecha y segundo lugar para del movimiento indígena, pese a su división interna. La información de estos resultados muestra que la base del triunfo, del progresismo, fueron las provincias de la costa, y, de ciudades, en especial de Guayaquil.
El apoyo mayoritario al progresismo, sobre todo en la costa, refleja que, como lo dije en varios artículos, los hechos objetivos e históricos influyeron en el resultado. En efecto, la historia muestra que los logros y errores (aumento del nivel de vida, construcción de infraestructura, redistribución del ingreso, reducción de la pobreza y reforma económica-financiera), cuando fue gobierno el progresismo, en la década pasada; los efectos de la triple crisis: económica, social y sanitaria, agravada en la pandemia y la acción fracasada del poder mediático que buscó posicionar al candidato de la derecha, fueron los factores que más incidieron en la elección presidencial, en la primera vuelta. Este resultado es también un rechazo a la mala gestión del gobierno por la tardía intervención en la prevención del coronavirus, la entrega del manejo de la economía a los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, BID), el haber cargado el peso de la crisis a trabajadores y empleados con reducción de sus ingresos y más impuestos, el agresivo endeudamiento externo, etc. El efecto de triple crisis, a más de los miles de muertos, por la pandemia, en Guayaquil, aumento fuertemente la pobreza, la extrema pobreza y el hambre que produjo un aumento de la violencia y la delincuencia. Fue precisamente, estos efectos sociales de la triple crisis, lo que explica que los pobres más empobrecidos, los nuevos pobres y la clase media empobrecida lo que podría explicar el gran apoyo al progresismo en Los Ríos, Manabí y Guayas –sobre todo en Guayaquil-.
La derrota de la derecha se explica por la alianza de Creo con el PSC que a su vez se aliaron con el gobierno, cuya mala gestión influye decisivamente en el resultado, cuyo rechazo se muestra en los resultados de su candidato que alcanzó menos del 2%. La derrota llevó a un declive de los líderes de la derecha –Nebot y Lasso-, que han perdido mucho espacio electoral, sobre todo en la costa. Además, la pérdida de esta tendencia, se debe a las nuevas alternativas electorales –como Hervas, ID, y, Pérez,- que presentan otro proyecto de país. Pero lo más crítico, para esta tendencia, a más de la derrota de su candidato presidencial es el magro resultado en la Asamblea Nacional. Una doble derrota que inflige el progresismo a la derecha. Los resultados electorales muestran que la primera fuerza política sigue siendo el correismo. En cambio, el ascenso de Pachakutik, que se convierte en la segunda fuerza política, se explica, en buena medida, por la marcha indígena, en Octubre de 2020, que obligó a retroceder al gobierno en tratar de imponer un decreto de aumento del alza de los combustibles. Este ascenso se da a pesar de la división del movimiento indígena en el que una parte de los dirigentes –que lideraron la marcha indígena- se aliaron con el progresismo.
En otro artículo que escribí, con el título, “Los pueblos aprenden de la historia y no olvidan a quienes los apoyaron” señalaba –en lo más relevante- que el triunfo de Arce en Bolivia, el arquitecto del crecimiento y reducción de la pobreza, son las reformas que implementó en cuanto aumento de precios de los minerales, así como de otros bienes y las medidas de redistribución del ingreso que hizo posible una gran asignación presupuestaria para la política social.
Si los resultados del conteo rápido se confirman, la batalla electoral en la segunda vuelta será encarnizada y definirá las alianzas. Yaku Pérez, anunció antes de este resultado que no se iría con derecha lo que implica definiciones de la ID y otros movimientos. Se tratarían de una disputa de dos visiones de país con una agenda del progresismo y otra del movimiento indígena, pero hay una diferencia importante que el primero fue gobierno y el segundo todavía no, por lo que el movimiento indígena dependerá de la derecha (Creo y PSC) y centro derecha (ID) para poder obtener el triunfo. Pero será una lucha electoral a muerte, en que posiblemente pacte el movimiento indígena, por debajo de la mesa, con la derecha.