POEMA 64 EN EL LIBRO DE LA 100 MUJERES POETAS

Necesidad secundaria

En tus brazos la razón sonreía.

La grieta inasequible la cavamos hace ya lunas

y tantas sinlunas.

Solamente la esperanza nos mantuvo cuerdos.

Pese a ser etéreo

yo te sentía y sabía libre.

Hoy de eso no nos queda nada

ni una lámpara de querosén que arda,

mucho menos una luciérnaga

que embriague por la mañana.

Ya nos fuimos y no lo sabemos.

El tiempo nos dejó a oscuras,

nos quitó la venda

y nos deslumbró con fe ciega.

No cabe aquí tu voz ni mi suerte,

somos dos nadies que nadie quiere,

solo uno al otro y el otro al uno.

Mas yacemos lejos

sobre el pasto inerte de la incredulidad

y las pasiones occisas de mi mente.

Si otrora fui inflamable con solo verte,

hoy siento el iceberg interponerse.

No logro estrechar tus manos,

no consigo salir a flote.

Me hundo en la miseria más vil

mientras tu sombra

dibuja metros a nuestra historia.

MARIA J. CARRERA PACHECO

Quiteña, Ecuador

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