LA MICROBIOTA INSTESTINAL Y SU APORTE AL SISTEMA INMUNOLÓGICO

¿QUE ES?

La microbiota –antes llamada flora intestinal– constituye el conjunto de microorganismos del intestino. El intestino contiene un verdadero ecosistema complejo compuesto por casi cien mil millones de bacterias, que contribuyen a convertir los alimentos en nutrientes y en energía, así como a la síntesis de las vitaminas indispensables para el organismo. Participan también en la maduración del sistema inmunológico.

FUNCIONES

La función principal de la microbiota es establecer una barrera protectora que permita excluir los agentes llamados patógenos, es decir nefastos para el organismo. También, si esta barrera es alterada o desequilibrada, pueden generarse problemas.

Pero la microbiota tiene otras funciones. Ejerce transformaciones metabólicas sobre los elementos que no han sido digeridos en el intestino delgado y que llegan al colon. Este metabolismo tiene lugar en la luz intestinal, en la superficie de la mucosa, y se continúa también en la pared. Los mensajes provenientes de estas reacciones ejercen una acción directa sobre el sistema inmunológico. Por lo tanto, el equilibrio de este sistema es un parámetro clave para nuestra salud. En efecto, las células de la pared intestinal (el epitelio) poseen receptores adaptados a las moléculas microbianas. Estos receptores reconocen las señales emitidas por algunas bacterias y ponen entonces en marcha reacciones antinflamatorias que provocan una verdadera cascada de eventos inmunológicos.

COMPOSICION Y APORTES A LA SALUD

Como vimos con anterioridad, la microbiota humana intestinal es un ecosistema complejo de tres grandes grupos (Firmicutes, Bacteroidetes y Actinobacteria) y seis tipos bacterianos (Bacteriodes, Eubacterias, Clostridium, Enterococcus, bifidobacterias y lactobacillus) que conjuntan 90% de las especies bacterianas en todos los individuos. Los Firmicutes  y los Bacteroides son los grupos mas abundantes, representan casi el 70% de la totalidad de la microbiota humana. La microbiota es esencial para la defensa contra los patógenos, la educación del sistema inmunológico, la inmunomodulación, la recuperación energética, la renovación de las células del intestino y la conservación del equilibrio metabólico. Aun cuando la composición de la microbiota es bastante especifica en cada individuo, las funciones metabólicas de esta mibrobiota se conservan en las personas sanas.

FUENTE: Joly, F., El intestino: nuestro segundo cerebro, Edit. Planeta, Bogotá, 2016

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