La novela Mandíbula (Candaya, 2018), de Mónica Ojeda, tiene una trama compleja. Está basada en la vida grupo de estudiantes de un colegio femenino exclusivo, en la que el miedo, las relaciones de dominación, los vínculos familiares, los ritos iniciáticos y la traición son el centro de la historia que termina en un secuestro de una alumna por su maestra.
Ambientada en Guayaquil, Ecuador, el grupo séxtuple, lideradas por Fernanda y Annelise, del colegio católico -cuyos principios son la autoridad y el orden- regido por el Opus Dei –, domina en clase y tiene el poder sobre sus profesores. Sus directivos tratan de retener a sus alumnos y así complacer a sus padres adinerados y son los que ejercen presión sobre éstos. Dicho grupo, en sus relaciones sociales, muestra su banalidad, superficialidad –reflejada en su ropa, artículos de belleza, electrónicos de marca, expresiones y comportamiento- y son chicas plásticas –, al igual de la conducta, de los colegiales españoles, de la serie Elite, de Netflix. Su profesora, de Lengua y Literatura, Clara, antes perteneciente a un colegio público, tiene miedo a sus estudiantes del curso en que está dicho grupo, Busca mantener su cargo. Ella sufre de ansiedad, pánico y despersonalización que aumenta cuando va dar sus clases por el acoso, falta de respeto y humillación, de dicho grupo. Tiene una personalidad rígida, ordenada y sujeta a reglas, y sigue como modelo de vida a su madre. Clara trata de impulsar la escritura y la lectura.
Dicho grupo, busca la diversión, sensaciones fuertes, riesgos, y, además, practica un rito iniciático de un Dios Blanco, lideradas por Annelise, aficionada a la historias de horror. Como adolescentes –paso de la niñez a la adultez-, son rebeldes, agresivas, terribles, inquietas, en busca de su identidad e independencia. La adolescencia, según Annalise, es el tiempo en que cambia el cuerpo, la mente, hay blancura –donde puede florecer la pureza como lo peor del ser: los impulsos desenfrenados y violentos-. El Dios blanco es la blancura, esa potencia para mancharse. Clara daba clases extras a Annelise quien le contaba que le gustaban las películas, literatura y comic de horror. La alumna disfrutaba de estas clases porque Clara le explicaba las obras de Poe, Lovecraft, etc. y con estas elaboró su teoría del Dios blanco.
El comportamiento de los jóvenes –según la psicología- está influido por la relación parental que, en el caso de las dos líderes del grupo- era de desamor, la influencia de los profesores, el entorno y la personalidad. La autora pone énfasis en estos factores para explicar el comportamiento de los alumnos, sobre todo del grupo séxtuple.
Una de las líderes de este, Fernanda, en sus vínculos íntimos con Annelise, la maltrata y muerde –hasta hacerla sangrar-, le apretaba el cuello y tenían tratos sexuales. Fernanda se pelea y agrede a Annelise porque había revelado los secretos íntimos de su relación.
Clara secuestra a Fernanda, siendo su maestra –y por derivación su madre-, porque quería educarla y darle una lección, por traicionar a su amiga, acosar a su maestra, y asustar a su madre. Busca corregirla para que no haga daño a los demás.
La novela de Mónica Ojeda –aunque basada en una historia ficticia- muestra una realidad de la vida colegial –de hijas clases altas- en las relaciones de poder entre alumnos, profesores, autoridades y padres. Tiene mucha creatividad, imaginación, un lenguaje peculiar y capacidad de caracterizar a sus personajes con sus emociones y traumas que definen su personalidad y comportamiento –como si se tratará de una obra de teatro-. Mantiene durante toda la obra la atención del lector –sobre todo en cap. 21- característica de las grandes novelas. Describe con maestría los problemas psicológicos de alumnas, maestras y madres y las relaciones de dominio. Es una especie de novela psicológica, mezclada con el terror y la efervescencia de la adolescencia. Es una escritora de alto quilates, con madera fina, que tiene mucho que ofrecernos para desarrollar y brillar en la literatura nacional, latinoamericana y mundial. Recientemente diario español El País publicó un reportaje titulado “Boom literario ecuatoriano liderado por guayaquileñas” en el cual alaba la calidad literaria de este grupo de 4 escritoras, formadas en la Universidad Católica de Guayaquil, que preside Mónica Ojeda quien ha publicado sus obras en editorial extranjera y ha tenido mucho éxito a nivel internacional.
