Un cambio importante es también el envejecimiento cerebral, con lo que algunas áreas del cerebro se afectan como las de la memoria, aprendizaje, etc. Esto se produce por pérdidas neuronales pero en una persona sana es reducida. Hay diferencias individuales de estos cambios cerebrales y varían según el área del cerebro.
En el envejecimiento patológico hay deterioro de ciertas áreas del cerebro, la neuroplasticidad de éste permite el desarrollo de estructuras y funciones nuevas entre ciertas neuronas gracias a las sinapsis (conexiones entre neuronas). La proteína tau contribuye a mantener la estructura neuronal, un exceso de ésta produce Alzheimer (enfermedad autodegenerativa). Con la edad los radicales libres (oxidación) afectan a la función cerebral. Los problemas en los neurotransmisores, por ej. en el sistema dopaminérgico, incide en el Parkinson (afectación subcortical). Estas dos enfermedades no son parte de un envejecimiento normal. También se produce en enlentecimiento y deterioro cognitivo por disminución de la capacidad de aprendizaje, atención, dificultad en el lenguaje, pérdida de memoria y afectación de las funciones ejecutivas (que se originan en el lóbulo prefrontal del cerebro). Los problemas con éstas funciones se relacionan con la rigidez de pensamiento, labilidad emocional, tendencia a la indiferencia y al aislamiento, etc. También pueden surgir trastornos cognitivos-conductuales como el trastorno cognitivo leve (no interfiere en las labores cotidianas) y demencia que, entre las más importantes, son: el Alzheimer, la vascular (trastornos cerebrales que provocan interrupción o falta de sangre en el cerebro), por los cuerpos de Levy (proteínas mal procesadas que afectan a las neuronas) y la frontotemporal (afectación de los lóbulos frontales y temporales). Para estos trastornos y enfermedades hay diferentes factores de riesgo. El estilo de vida, la nutrición, el ejercicio físico, la actividad mental, sueño, estrés y la participación social juegan un papel decisivo en la prevención del deterioro cognitivo.
Pueden desarrollarse trastornos cognitivos: deterioro cognitivo leve, moderado y severo; apraxias, afasias, agrafias, dislexias y alexias; los relacionados con la inteligencia, pérdida de la capacidad de procesamiento y cambios en la memoria; delirium (alteración de la conciencia con dificultad para mantener la atención, ilusiones, alucinaciones); psicóticos (esquizofrenia, esquizofreniforme, delirante paranoide, psicótico breve, psicótico compartido, psicótico secundario, psicótico inducido por sustancias).
También pueden surgir trastornos mentales: trastornos de ansiedad (fobias, angustias, obsesivo compulsivo) y afectivos: depresión (en el DSM-V y CIE-10 se clasifican los diferentes trastornos depresivos).
FUENTE: Da Silva Rodrigues, Envejecimiento: evaluación e intervención psicológica, Edit. El Manual Moderno, Ciudad de México, 2017; Triado, C. y Villar, F., Psicología de la Vejez, Alianza Editorial, Madrid, 2014; Papalia, D., Feldman, R. y Martorell, G. Desarrollo Humano, Edit. McGraw-Hill, México, D.F., 2012