COMO ENFRENTA EL DESAFIO DE LA VIDA CADA TIPO DE PERSONALIDAD
Cada tipo de personalidad busca defenderse, de distintas maneras, de la inseguridad de su existencia. Adoptan diferentes estrategias para inflar el ego como defensa contra la inseguridad y la soledad. Pero si infla mucho el ego y lleva las defensas al extremo, se busca su propia destrucción. Con demasiada apertura a la vida corremos el riesgo de ser inmolados; en cambio, si es muy poca nos destruimos.
Tenemos angustia existencial, hay que encontrar un sentido a la vida que se conecte con algo real más allá de nosotros mismos. Lo que creemos acerca del sentido de la vida influye en lo que valoramos y cada acción que tomemos. Nos movemos de lo psicológico a lo metafísico. El contexto de la vida puede ser personal o puede ser que haya un Dios. No hay forma de saber la verdad si estamos vivos. Por esto, el sentido de la vida implica “fe” o como la llamemos. No podemos vivir sin ningún tipo de creencias sea. Si no tenemos fe en Dios, debemos tener fe en alguna otra cosa. Como no podemos vivir sin alguna de estas dos cosas, creamos ídolos como sustitutos de la fe. El supremo ídolo universal es el orgullo, el ego inflándose a sí mismo. Cada tipo de personalidad se ve tentado hacia una forma de orgullo como un modo de defenderse de la angustia de su existencia. Por ejemplo, el siete cree que encontrará satisfacción en las posesiones materiales.
Si hay una lección que hay que aprender en este libro es que mientras buscamos la felicidad yendo tras nuestra satisfacción personal con frecuencia la buscamos equivocadamente. Si cuando vamos en búsqueda de nuestra felicidad, inflamos nuestro ego a costa de valores más profundos, nos adentramos a un laberinto de bienes aparentes, bienes falsos e ídolos, vamos a fracasar en esta búsqueda. Cada tipo de personalidad tiene una fuente de autoengaño, que nos desvía de nuestra verdadera satisfacción y más profunda felicidad. Es una ley de la psiquis. Debemos buscar la felicidad en el lugar y manera adecuada. Por ej. al vivir por el placer los siete terminan frustrados e insatisfechos.
Hay una ley de retribución psíquica. No tenemos que esperar un castigo de Dios por nuestras malas acciones. Nos engañamos al pensar que no habrá consecuencias por nuestras acciones. Pero el costo para nosotros siempre se paga en la clase de personas que llegamos a ser. Por nuestras elecciones, nos creamos a nosotros mismos, forjamos nuestro futuro.
¿Cómo saber lo que realmente nos hará felices? La gente busca la que cree que será bueno para ella. Algunos buscan riqueza, fama, etc. pero esto nos puede distraer con meros bienes artificiales, que convierten en ídolos. Entonces sufren y se preguntan por qué.
Cada tipo de personalidad busca en lugares o maneras equivocadas lo que cree ser bueno para él. ¿Cómo puede el Eneagrama ayudarnos? Lo que cada tipo de personalidad necesita genuinamente, que se encuentra en la Dirección de Integración. Tenemos que ser capaces de trascendernos a nosotros mismos. Ser capaces de ir más allá del ego para alcanzar un valor fuera de nosotros mismos. La autotrascendencia es difícil porque significa sentir, hacer y relacionarse de manera ajenas a nuestra personalidad, a nuestros hábitos, actitudes e identidad. Hay que superar las desventajas de nuestra niñez.
Es una especie de renacimiento. Aprender a trascender el ego es aprender a amar. Solo el amor tiene el poder de salvarnos a nosotros mismos. La psicología debe tener como meta el adquirir la capacidad de trabajar (recrear el mundo) y amar. Grandes personajes nos han enseñado que la satisfacción estriba en buscar el bien más allá de uno mismo.
Nuestra satisfacción no está en la dirección de un sí mismo, sino en la dirección de la autotrascendencia a medida que aprendemos a hacer sitio de nosotros mismos para el otro. Hemos estado buscando la felicidad en el lugar equivocado. Se requiere transformar nuestra vida.
La psicología, los libros de autoayuda y el Eneagrama no pueden salvarnos, porque presentan visiones parciales de la naturaleza humana, cada una buscando a tientas la verdad a su modo limitada. La psicología nos puede ayudar a aclarar cómo nos comportamos. El Eneagrama nos da reflejos de la naturaleza humana pero no puede darnos repuesta acerca de nosotros mismos, ya que eso pertenece a otro ámbito. No nos puede transformar en seres perfectamente realizados.
El Eneagrama es una herramienta algo útil, pero después debería ser dejado a un lado en favor de lo que no se puede expresar acerca de la naturaleza humana.
FUENTE: Tipos de Personalidad, de Don Richard Risso, Edit. 4 Vientos, Santiago de Chile, 1993