RESURGE LA TURBULENCIA CAMBIARIA Y REVIVE EL TEMOR AL DEFAULT EN ARGENTINA Luis Rosero M.

En la semana posterior a la primarias (segunda semana de Agosto), el tipo de cambio subió fuertemente y, en la última semana de dicho mes volvió nuevamente la turbulencia cambiaria pero acompañada de un posible default de la deuda externa desatando una espiral de especulación y salida de capitales que deja un halo de incertidumbre de lo que va a pasar en la economía y en lo social.

En efecto, el miércoles 28 de Agosto el dólar minorista volvió a saltar a los 60 pesos, pero el viernes 30 de ese mes subió a 62 pesos como promedio, pero llegó hasta los 65 pesos y el riesgo país se disparó a 2447 puntos, habiendo estado el 14 de Agosto en 1935 puntos. Esta espiral vino precedida del anuncio del gobierno del reperfilamiento de la deuda pública por 101.000 millones de dólares de corto y mediano plazo. El gobierno acusó a Alberto Fernández, el candidato opositor peronista, que superó largamente  a Macri en las elecciones primarias.

Esta estrategia de Macri, de echarle la culpa a su contrincante presidencial no está funcionando. La coyuntura económica se está agravando y se le va de las manos, a tal punto que motivo una reunión del directorio del FMI. La política de defender el peso sigue basada en venta de RMI y mantener una alta tasa de interés.

Para tratar de contener el dólar, el Banco Central (BCRA) vende divisas pero esta política lleva a la pérdida de la RMI. En efecto, al 1 de Agosto de 2019 las RMI eran de 67.760 millones de dólares y al 28 de ese mes bajaron a 56.953 millones, una reducción de 10.807 millones. Este resultado no solo se debe a la venta de dólares por el BCRA, sino que  se está registrando una acelerada salida de capitales que está influida por el anuncio del reperfilamiento de la deuda. Éste es un indicio de los problemas de liquidez, en divisas, que ha llevado a tomar medidas por parte del instituto emisor para frenar dicha sangria. Así, se dictó una comunicación que obliga a los bancos a pedir autorización al BCRA para trasladar sus utilidades al exterior. Y aún más, una segunda comunicación que posibilita al gobierno a tomar parte de los depósitos en dólares para financiar al Tesoro Nacional lo que hace resurgir el temor del corralito financiero decretado el 1 de diciembre de 2001. En Octubre de ese año, con el agravamiento de la crisis, el riesgo país llegó a 2136 puntos, pero con el corralito a diciembre se disparó a 4404 puntos

La pérdida de la RMI está afectando la solvencia externa del país. En lo interno, la devaluación cambiaria genera más inflación. A julio de este año la inflación anual fue de 54.4%, se estima que en Agosto será de 3 – 5%, con lo que la inflación anual saltaría a alrededor de 60%. La situación ha llevado al reetiquetamiento de precios y el poder adquisitivo de la población sigue cayendo aceleradamente, lo que ha obligado al gobierno, para compensar la situación, al aumento del salario mínimo en 35% pagadero en 4 partes. Por otro lado, la tasa de interés de intervención del BCRA alcanza el 83%. Esta tasa y la contracción de la economía genera un aumento del desempleo, sector informal urbano y una pobreza creciente.

La evolución del tipo de cambio y su defensa genera efectos en otras variables que hemos señalado, pero con una declaración del reperfilamiento de la deuda pública aviva los temores de un default de la deuda externa como ocurrió hace 19 años. Esta coyuntura se da en el marco de la elección presidencial, cuya primera vuelta será a fines de Octubre, lo cual genera aún más incertidumbre en la economía. Mientras corre el tiempo los temores de corralito y de un posible default llevan a más salida de capitales e incertidumbre, que obligará al gobierno a tomar medidas antes de que la situación sea incontrolable. El gobierno buscaría frenar al dólar, disipar los temores de la corrida y frenar la salida de capitales. El panorama se torna muy incierto, que puede llevar a una profunda crisis económica social como ocurrió, en Enero de 2002, cuando se abandona la convertibilidad, se declaró el default y se tomaron una serie de medidas, entrando el país en una profunda crisis económica y social.  

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