EFECTOS ECONOMICOS DE LA DOLARIZACION EN SUS CASI DOS DÉCADAS Y SU SOSTENIMIENTO (I) Luis Rosero M.

En Enero 9 de 2019 se cumplen 19 años de la dolarización en el país, que ha generado una serie de efectos macroeconómicos y restricciones en el manejo de la política económica. Dada la crisis de la economía ecuatoriana, la gran pregunta es ¿seguirá vigente?

Su implantación fue un intento desesperado de enfrentar la grave crisis económica de 1999, que se caracterizaba por expansión de un ciclo perverso de emisión monetaria-depreciación de la moneda-inflación a la que se agregó la quiebra de bancos, la especulación cambiaria de estos, declaración de moratoria de la deuda externa, graves desequilibrios macroeconómicos, corrida de depósitos, feriado bancario y congelamiento  de depósitos para evitar la quiebra del sistema financiero.

En mi libro El fracaso de la convertibilidad y lecciones para la dolarización, publicado en Enero de 2003, por la Universidad de Guayaquil, señalé los efectos positivos teóricos de la dolarización: reducción de la inflación, tendencia a la baja de tasa de interés y dinamización de la economía. Los riesgos son la sobrevaluación cambiaria, que genera una tendencia al déficit comercial y debilidad para enfrentar shocks externos por lo que el ajuste de la economía se produce sobre las variables reales.

En efecto, como señalé en el libro, la dolarización lleva a la estabilización de precios. Así en el 2000 la inflación fue de 91%, en 2001 alcanzó 22.4%. Al romperse dicho círculo vicioso, se eliminaron las expectativas de devaluación que influían en los precios. Ya para el 2005, la inflación bajó a un dígito (4.3%), en 2008 sube al doble (8.8%), por ciertos factores, para terminar la primera década del siglo XXI en 4.3%. Al inicio de la segunda década se aprecia cómo se consolida la tendencia a la baja de la inflación ubicándose en 2010 en 3.3%, a mediados de ésta década se mantiene en ese mismo nivel y a Noviembre del 2018 llega a 0.35%, lo que confirma la hipótesis de la estabilización de precios.

En cuanto a la tasa de interés, al inicio del 2000 las tasas de interés referenciales del Banco Central, activas y pasivas, eran 75 y 47% respectivamente. En Marzo por la ley de desagio se fijaron por decreto en 16.8 y 9.3% respectivamente. Luego se establecieron por el mercado, llegando la activa referencial, en  promedio, al 2001 a 15.3% y la pasiva 5.2%, sin embargo, estaban muy arriba de las tasas libor o prime. El esquema de fijación de las tasas estaba basado en una fórmula que las establecía en base un promedio más un porcentaje adicional. A fines de la primera década (2009), la tasa de interés activas efectiva, del segmento productivo empresarial llegó, en promedio a 13.3%, y la de consumo 18.2%. En el primer año, de la segunda década estas llegaron a 11.8 y 15.7% respectivamente para finalizar en 2018 a tasas menores de 10.1% y 16.5%. En los últimos años del gobierno de Correa se cambió el esquema de tasas de interés y el Banco Central comenzó a fijar una tasa máxima. En síntesis, las tasas de interés, en dólares, no bajaron tanto como predecía la teoría, y estuvieron muy por arriba  de las tasas internacionales, lo que afectaba al costo del financiamiento de la inversión

En cuanto al crecimiento, la dolarización estabilizó la economía y devolvió la confianza a los agentes económicos. En el año 2000, el aumento de la inversión y el consumo permitió alcanzar un nivel de actividad económica de 2,3%, al siguiente año, con la recuperación de la economía, el crecimiento alcanzó 5.6% y a fines de la primera década (2009), por la crisis financiera de 2008 en EE.UU. que obligó al gobierno ecuatoriano a tomar medidas restrictivas, el ritmo de actividad económica cayó a 0.6%. Al inicio de la segunda década (2010) la economía se recupera con un crecimiento de 3.5% y, en los últimos, por diversos shocks externos, entre ellos, la caída del precio del petróleo, la economía en 2017 solo crece 2.4%.  En los gobiernos de Correa, la inversión pública y el  gasto corriente dinamizaron la economía. Los shocks externos generaron desequilibrios macroeconómicos.

En resumen, la dolarización generó estabilización de precios, las tasas de interés no bajaron tanto y el dinamismo económico no fue tan elevado como se esperaba. Los problemas, en los primeros años de la dolarización, fueron la sobrevaluación cambiaria, por una inflación más alta que la internacional, la baja competitividad por baja productividad y un alto costo país, un constante déficit comercial, déficit fiscal creciente, un sector público agrandado, aumento de la deuda externa, etc. En el próximo artículo, analizaré estas tendencias y las condiciones para la continuidad de la dolarización.

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