Los índices macroeconómicos muestran una tendencia a la desaceleración económica y deterioro de las condiciones sociales: pobreza y condiciones de vida de la población. Los desequilibrios macroeconómicos, el viraje ortodoxo y el gradualismo de la política económica están afectando el desenvolvimiento económico y social.
Entre los desequilibrios más importantes están: el déficit fiscal, que se ha reducido muy poco; la iliquidez fiscal que obliga a más deuda, como los 1000 millones provenientes de organismos multilaterales y la operación con Golman Sachs (400 millones con garantía de bonos soberanos de más de mil millones de dólares) a lo que se suma el crédito de 70 millones con Japón. Además, para obtener recursos líquidos, en la ley de fomento productivo, se aprobó la remisión que consiste en perdonar multas, intereses de moras y otros rubros a cambio de que los deudores tributarios (fisco, tránsito, IESS, etc.) paguen el capital, a lo que se suma el aumento del precio de la gasolina super. Respecto al sector externo, en mayo y Junio de 2018, reapareció el saldo comercial fue negativo, producto de un aumento notable de importaciones.
El nivel de actividad económica se está desacelerando. El gobierno tratando de ajustar el déficit, redujo la inversión pública y busca compensarla con un aumento de la privada. En la ley de fomento productivo, se establece reducción y eliminación de algunos impuestos para nuevas inversiones, pero su efecto se verá en el mediano plazo. Se derogó la ley de plusvalía, argumentando que frenaba al sector de la construcción, pero éste sigue con tendencia a la baja, como muestra el decrecimiento de -0.4 en el I Trimestre de este año, en relación al igual período del año anterior. La manufactura y la agricultura, tuvieron crecimiento bajos, 0.5% y 0.4% respectivamente. Estos 3 sectores son las mayores generadores de empleo. Si bien, la estadística del BCE señala que el crecimiento de I Trimestre de 2018 fue de 1.9%, en relación al mismo período del año anterior, se registró un decremento de -0.7% respecto al último trimestre del año anterior. La proyección de crecimiento de la CEPAL, para este año es de 1.3% y la advertencia de la desaceleración la hizo el FMI, en su última visita al país que, además, en otro informe señala el sostenimiento del crecimiento en base a deuda.
En el área social, lo más preocupante es el deterioro del mercado laboral, pobreza y condiciones de vida. En 2018, en el primero, la tasa de empleo bruto, a Junio, cayó de 65.6% a 63.6% en 2018, respecto a igual período del año anterior, el desempleo y subempleo disminuyeron. Si bien se nota, una leve mejoría en el mercado de trabajo, en cambio, en igual período la pobreza aumentó 1.4% y la pobreza extrema subió 0.6%. Por otro lado, la concentración del ingreso (medido por el coeficiente de Gini) aumentó (de 0.462 a 0.472).
En conclusión, la política económica gradualista ha empeorado los desequilibrios macroeconómicos y las expectativas empresariales que llevan a una desaceleración económica que a su vez produce un aumento de la pobreza y concentración del ingreso. Se posterga el ajuste profundo y no hay decisión de adoptar fuertes reformas estructurales. Más temprano que tarde los desequilibrios serán mayores, lo que llevaría al gobierno a un acuerdo con el FMI. Está preparando el camino.