COMPLICADO PANORAMA EN EL PAÍS EN EL IV TRIMESTRE E INICIOS DE 2027

Luis Rosero M.

El advenimiento de los fenómenos naturales (El Niño y La Niña), alza de pasajes, la crisis de la salud pública y aumento del costo de la vida, violencia, etc. son entre otros algunos eventos que afectarán a todos los ecuatorianos y al ciudadano de a pie que, además de sus restricciones socioeconómicas,  deteriorará su bienestar. La situación requiere de la comprensión y acción de los gobernantes, a nivel nacional y local, para atender las necesidades más urgentes y de la propia ciudadanía que debe organizarse para enfrentar, en sus barrios y localidades, los fenómenos naturales y exigir a los gobiernos nacional y locales buenos servicios públicos más aún si estos se deterioran con el impacto de dichos fenómenos. Los efectos de estos no solo sentirán en este año sino del próximo según las predicciones de los organismos internacionales del clima.

La Organización Meteorológica Mundial, de la ONU, advierte en su informe de septiembre de este año que el fenómeno El Niño esta en desarrollo y que se intensificará hasta llegar a una intensidad muy fuerte y persistirá, con una probabilidad de 100%, desde septiembre a diciembre de 2026 a febrero de 2027. Su apogeo será a fines de 2026. Pronostica fuertes precipitaciones y altas temperaturas con el peligro de sequias graves, inundaciones y calor extremo. En América ya comenzó a manifestarse con sequías en el centro y temporales en el sur. En el país, en su fase cálida, en la costa, se prevé que producirían torrenciales lluvias, inundaciones en ciudades y desbordamiento de ríos, deslaves y pérdida de cultivo. En la sierra podrían registrarse sequías y altas temperaturas. El país ya tiene experiencias del impacto del fenómeno El Niño. Un reportaje de Primicias sobre El Niño 1997-1988 señala que, en la Amazonía, noroeste del país, donde se localiza la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair se registró una sequía extrema y severa.  Consecuentemente en 2026, tendríamos la probabilidad de inundaciones en la costa, sequía en la Amazonía y Austro, lo que podría afectar a dicha central con la posibilidad de apagones. A eso se sumaría el desastre por la destrucción de la infraestructura física, daño en cultivos de la costa, damnificados, desplazamientos internos, etc. En lo económico, como ya sucedió en el evento del 1997-98 se daría una contracción económica, déficit fiscal, presiones inflacionarias, etc.  Pero la crisis económica no solo se presentaría este año (IV trimestre) sino que se alargaría hasta el primer cuatrimestre de 2027, con lo que tendríamos que a los efectos del Niño se agregaría el invierno de 2027 con lo que tendríamos 7 meses de lluvias en la costa.

La Secretaría de Gestión de Riesgos declaró la alerta roja por el fenómeno El Niño y dispuso la activación de los COE provinciales y cantonales y dio un último plazo a los GAD para la presentación de planes de contingencia, también ya calculó el impacto en la población, los damnificados, los desplazados y los requerimientos de refugio. En lo económico, el gobierno asignó US$ 649.3 millones de dólares para los daños físicos e impacto en la población que provoque el fenómeno y el gobierno lanzó la plataforma digital Alístate Ecuador para monitorear y gestionar la preparación frente al fenómeno El Niño 2026-2027. Recordemos que en el evento 1997-98 las estimaciones de los daños alcanzaron US$ 2882 millones, por lo que sería prudente asignar más recursos para atender a la población afectada (que debe ser la prioridad) y los daños a la infraestructura física. Sobre todo, ahora que, con un precio de petróleo por arriba del establecido en el presupuesto general del estado, hay recursos adicionales y debería priorizarse para los gastos que genere la atención del impacto de dicho fenómeno. Además, como señale en el artículo anterior, para un evento de esta naturaleza hay que reunir a los especialistas de las universidades, sector privado y público para que elaboren un plan de prevención del fenómeno. La especialista Pilar Cornejo, de la ESPOL, ya elaboró un plan para que el sector público tenga las directrices de las acciones a tomar, desde ya, para enfrentar el fenómeno.

Como ya estaba previsto, el alza del precio de las gasolinas y diésel produjo un aumento del pasaje urbano, intercantonal e interprovincial. Ya en Guayaquil, algunas empresas y cooperativas de transporte han aumentado dichos pasajes, se espera lo mismo para Quito y otras provincias. Eso implica, para el ciudadano de a pie, un aumento del costo de la vida. Por otro lado, con la crisis de salud por el desabastecimiento de medicina en los hospitales públicos, daño de equipos y accesorios médicos y la tardía asignación de citas, los problemas de salud para las grandes mayorías se agravaría. La organización World Health Statistics 2026, de la Organización Mundial de la Salud, informa que entre 380.000 a 600.000 personas han caído en la pobreza por tener que asumir pago de consulta, exámenes, procedimientos o medicamentos no cubiertos por el sistema estatal. Además, las remesas que remiten los migrantes ecuatorianos en el exterior permiten a algunas familias costear estos gastos, pero los que no tienen familiares migrantes irían a la pobreza por estos gastos. Adicionalmente, el Índice Global del Hambre, elaborado por las organizaciones no gubernamentales Welthungerhilfe y Concern Worldwide, sitúa al Ecuador con un 10.9%, que representa un nivel de hambre moderado pero indica que 12.1% de la población esta desnutrida y el 17.7% de los niños menores de 5 años sufren retraso en el crecimiento. Además de eso, el país registra 28652 casos de dengue, según el Ministerio de Salud, y ya a julio de 2026 los contagios semanales superan los reportados en el mismo periodo de 2024 y 2025.

En suma, estas cifras muestran qué si se registra un fuerte fenómeno El niño y La Niña, el panorama en el IV trimestre de este año y el primer cuatrimestre de 2027 va a ser complicado para la población y el país. Además de la tragedia en vidas humana, pérdida de viviendas, daños en infraestructura física, destrucción de cultivos, desplazamiento de afectados se agravarían las condiciones de salud existentes, dengue y otras enfermedades a lo que se sumaría, por el lado económico, la probable contracción económica, el aumento del déficit fiscal y las presiones inflacionarias aumentarían el costo de la vida. Es un panorama bastante crítico que agravaría la crisis de salud pública, provocaría una crisis económica y aumentaría la migración interna y externa. Por eso urge, la necesidad de la prevención y auxilio, a tiempo, por el impacto del fenómeno El Niño, la crisis económica (para la que hay que preparar un plan económico) y de salud que se derivarían.  Se trataría de una emergencia que requiere la colaboración de la población y acciones del gobierno nacional y locales para enfrentar con eficacia el desastre que provocarían El Niño y La Niña.

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