Luis Rosero M.
Este mes finaliza el primer semestre del año con la cuarta alza seguida de combustibles (desde que empezó la guerra EE.UU. e Israel contra Irán), la probabilidad de reimplantación de aranceles por EE.UU. y con la posibilidad de inicio del fenómeno El Niño, lo que vislumbra una coyuntura económica y social muy compleja. De darse este fenómeno natural, los efectos configuran, según su intensidad, un desastre para el país que debe prepararse para paliar los daños en la infraestructura física, cultivos, consecuencias mortales, heridos y damnificados. El gobierno debe liderar, coordinar la prevención y auxilio sobre todo a la población afectada.
Desde que se acordó una tregua el 8 de abril, han ocurrido ataques tanto de EE.UU. e Irán que pone en duda la firma de un acuerdo para dar termino al conflicto e incluso ayer Irán atacó a Israel, y continúan las negociaciones estancadas. Como consecuencia, el precio del barril del Brent se cotizó, en la mañana del 1 de abril, en US$ 95.6 mientras que el WTI se valoró en 92.5, en tanto que, al 3 de junio, llegaron a 97.9 y 97.47 respectivamente. Esta alza va a aumentar el precio de los combustibles del país. Las gasolinas extra y eco tienen un precio de US$ 3.164 que regirá hasta el 11 de junio. El 12 de este mes, estos combustibles subirían alrededor de 5% o sea cerca de US$3.32 mientras que el diésel, que tiene un precio de 3.12, pasaría a costar 3.276. Esta nueva alza golpea a la clase media. El gobierno estableció el pago de una compensación para transporte urbano, intra e interprovincial cuya vigencia vence este mes. No se estableció compensación para el transporte de carga. Como consecuencia, a partir del próximo mes el diésel seguirá fijándose con una formula gubernamental que establece una banda de máximo de 5% al alza y 10% a la baja. Consecuentemente, tendremos un aumento del costo del transporte tanto de pasajeros como de carga que, con el alza del diésel, aumentará los costos empresariales, presionando hacia arriba la tendencia inflacionaria. A eso, se suma el aumento del precio de los fertilizantes, por la guerra, que incidiría en el costo agrícola y que se trasladaría a los precios. A abril, la inflación anual alcanzó 2.60% y llegaría a más de 3%.
Previa a la eliminación del arancel de 10% que impuso Trump, la Oficina del Representante Comercial de EE.UU.(USTR), inició investigaciones para buscar otras vías para reimplantar este impuesto. Como resultado, encontró que 60 países no bloquean el ingreso de bienes producidos con trabajo forzado lo que, según USTR, distorsiona el comercio y perjudica a productores de ese país. Este organismo tomaría la decisión de imponer al Ecuador un arancel de 10%. Antes de aplicar la medida, el USTR recibe comentarios del público, hasta el 6 de julio, y realizará audiencias al siguiente día para tomar la decisión final. La resolución de este organismo establece excepciones para las exportaciones de café, cacao y sus derivados, banano, piña, aguacate y mango. Consecuentemente, a los otros productos que exporta el país se le aplicaría esta tasa con lo que corre riesgo otros productos principales como el camarón, flores y aceite de palma
Para complicar la coyuntura económica del tercer trimestre del año, el meteorólogo Ben Noll, utilizando la información del aumento de la temperatura del mar en las costas de Perú y Ecuador y las ondas Kevin, que mide la cantidad de aguas cálidas en esa zona, advirtió que el fenómeno El Niño se iniciaría en dos semanas, lo asemeja al fenómeno de 1997(fuerte) y concluyó que podría ser más fuerte que el de 1997. En cambio, la ONU proyecta, con una probabilidad de 80%, el inició del fenómeno natural entre junio y agosto. En tanto que, la Organización Meteorológica Mundial señala que hay 80% de probabilidades del que el fenómeno podría llegar en los próximos meses y se alargaría hasta finales de 2026. Las lluvias de ayer y hoy en Guayaquil y antes de ayer en Babahoyo, inusuales en este mes, parece ser el preludio para la iniciación del fenómeno El Niño y, de ser fuerte como predice Noll, las consecuencias serían catastróficas para el país. Ya hemos experimentado las fuertes lluvias, inundaciones, destrucción de infraestructura, pérdida de cultivos y los efectos mortales sobre la población.
En síntesis, con el nuevo incremento del precio de los combustibles y fertilizantes, aumentarían los costos empresariales y agrícolas elevando los costos de los pasajes urbano (ya el Municipio de Quito y Guayaquil anunciaron esa posibilidad) y de productos agrícolas, lo que a su vez presionaría al alza la inflación y, en consecuencia, el costo de la canasta básica familiar impactando en la economía familiar. Si el USTR decide ratificar la imposición de un arancel, parte de las exportaciones serían afectadas (camarón, flores y otras), lo cual podría restringir el nivel de exportaciones que a su vez incidiría en la tasa de crecimiento. Si ocurre El Niño, en el segundo semestre, y es fuerte, las consecuencias serían desastrosas para el país, en su economía y población. Esperamos que se ponga en marcha, la prevención, coordinación y la preparación gubernamental para el auxilio de damnificados y sectores económicos afectados.