Luis Rosero M.
Los institutos meteorológicos y climáticos de EE.UU. y Europa alertan sobre el advenimiento del fenómeno El Niño que afectaría a países sudamericanos, en el que se incluye a Ecuador. Urge la prevención y los planes de contingencia para tratar de paliar los efectos sobre la infraestructura, cultivos y la población. Se torna urgente esta acción a fin de que el país pueda defenderse de este fenómeno natural y se prepare, sobre todo, para auxiliar a los damnificados. El gobierno debe prever los recursos económicos para cubrir todos los gastos que demande atender las consecuencias de este fenómeno.
El país sufre grave catástrofes cuando aparece este fenómeno. Recordamos El Niño de 1982-1983 y el reciente de 2023-2024, en que se produjeron fuertes impactos en la economía, infraestructura vial, cultivos, etc. causando muertes, heridos y damnificados, de los cuales tardó en recuperarse. El Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU. informó que hay 82% de probabilidad que se surja en julio, en su fase cálida, y se prolongue hasta febrero de 2027 en el hemisferio norte. Con la utilización de un nuevo satélite la NASA, ha captado la presencia de agua cálida, en gran proporción, que ha llegado al Océano Pacífico frente a Sudamérica (se acumulan frente a las costas de Colombia, Ecuador y Perú) y, a mediados de mayo, el nivel del mar en Perú ha subido más de 15 cm por arriba del promedio. La primera tendencia ha sido confirmada por la agencia meteorológica brasileña Metsul, que pronostica un niño fuerte. Estas son dos tendencias de la formación de El Niño y predicen que suele alcanzar su punto máximo entre noviembre y diciembre, lo cual podría afectar la celebración de las elecciones seccionales. En conclusión, la mayoría de los modelos predictivos del fenómeno apuntan a que se esta formando, pero no hay acuerdo sobre su intensidad.
Las medidas que ha tomado el gobierno por la posible llegada de EL Niño, hasta ahora, son tres. Declaró la alerta amarilla, dispuesta por la Secretaría de Riesgos que resolvió ordenar a los GAD activar los COE cantonales y provinciales, mientras que el COE Nacional dio un plazo de un mes a municipios y prefecturas para que presenten planes por el fenómeno de El Niño. Finalmente dispuso, a través del Ministerio de Energía, cortes de luz, en dos fines de semana, para mantenimiento preventivo del sistema eléctrico.
Respecto a los impactos del fenómeno en la generación de energía eléctrica, el experto Alejandro Jaya señala que, en los últimos tres niños, los caudales del Paute cayeron en los meses más críticos de la operación del sistema eléctrico nacional. Según sus datos “hay mayor demanda que llega a 5200 MW (día) y a 5400 (noche). Para sostener ese nivel de consumo, el embalse de Mazar, que es el regulador clave del sistema, necesita 100 metros cúbicos/s de manera sostenida. Pero los antecedentes no acompañan. En eventos fuertes de El Niño, los caudales han caído durante meses a rango de 50 a 80 metros cúbicos/s, insuficientes para la generación requerida hoy por el país.” A eso hay que agregar la erosión que causa el rio Coca, que pone en peligro a la central Coca Codo Sinclair y los oleoductos. Las fuertes lluvias de la semana pasada dañaron parte del dique permeable construido para atenuar la erosión de dicha central. Si hay intensas lluvias, en esas zonas, con el fenómeno de El Niño, aumentaría el riesgo de la central.
Respecto a la generación cuanta falta hacen, en esta coyuntura, los 251 MV que iban aportar los contratos fallidos con las empresas Progen y Austral. Pero no solo es un problema de generación, sino además de pérdida del 17% de energía en la transmisión y distribución eléctrica equivalente al 80% de la central Coca Codo Sinclair. Ecuador se ubica en sexto lugar de los países que pierden parte de la electricidad generada. La razón de esto es la sobrecarga de subestaciones, equipos obsoletos, robo de electricidad y falta de mantenimiento, lo cual requiere realizar con tiempo muchas acciones correctivas. Según un reporte de Primicias, el principal cuello de botella no esta en las líneas de transmisión, sino en las subestaciones, encargadas de transformar la electricidad de alto voltaje para que puede ser utilizada en hogares e industrias. O sea, en la distribución, por lo que Celec ordenó el mantenimiento del sistema eléctrico en dos fines de semanas. Pero eso, no parece ser suficiente pues requiere que se enfrente la sobrecarga de las subestaciones, cambio de equipos, tener stock de repuestos de transformadores y otros, así como más mantenimientos. Es importante que el gobierno vaya informando sobre la evolución del fenómeno para que la población pueda prepararse para enfrentarlo.
En conclusión, de acuerdo a la información de los organismos especializados en clima y la NASA hay probabilidades de un niño fuerte entre noviembre y diciembre. En consecuencia, las medidas tomadas hasta ahora, parecer ser, no suficiente para dicha magnitud del fenómeno. Se requiere recursos económicos y una acción coordinada entre la Secretaría de Riesgos, COE nacional y los GADs para que sea más eficiente las labores de prevención y auxilio cuando ocurra el fenómeno. Lo que muestran los datos y criterio de expertos es que el problema principal del sistema eléctrico no está en las líneas de trasmisión (que los cortes programados dieron mantenimiento) sino en la falta de generación y pérdida de energía en la transmisión y distribución (sobre todo) y que, si hay un niño fuerte, habría una baja de caudal en las zonas de la central Paute y Mazar, lo que podría llevar a una menor generación y, en consecuencia, la posibilidad de apagones.