EL PRIMER AÑO DEL GOBIERNO: DEL DISCURSO A LA REALIDAD (I)

Luis Rosero M.

El mandatario rindió su informe a la nación en su primer año de gobierno. Pero previamente, por la muerte cruzada, estuvo un año y medio completando el período de Lasso. Por ello, ya el país conoce la orientación y actuación del régimen. En su discurso Noboa destacó los logros alcanzados y ofreció una serie de obras y medidas que tomará en el siguiente año. En el contexto, la guerra contra los carteles de la droga y bandas criminales, sigue generando temor y zozobra a la población. En este artículo, nos referiremos a la economía.

La política económica del gobierno ha estado guiada por el acuerdo de Servicio Ampliado del Fondo (SAF) del FMI, aprobado por este organismo en mayo de 2024, que exige el cumplimiento de metas establecidas por el FMI. En cuanto al sector externo, el mandatario señaló que la Reserva Monetaria Internacional (RMI) aumentó de 8277 millones en mayo de 2025 a 11836 millones al mismo mes de 2026, lo que superó las metas acordadas con el FMI. Por otro lado, aludió a la caída del riesgo país a 400 puntos y antes del informe había difundido que las ganancias de los bancos habían aumentado significativamente. Es positivo el incremento de la RMI pues contribuye a fortalecer la dolarización. El riesgo país es un indicador que mide el riesgo que un país no cumpla con el pago de la deuda externa. Se calcula con algunos factores económicos, políticos o sociales. En el primero, destaca la RMI. El incremento de la RMI fue una meta exigida por el FMI que además de reducir el riesgo país sirve para aumentar la capacidad de pago del país. Al mencionar las altas ganancias de los bancos, Noboa dio indicios de un sector que se ha beneficiado del crecimiento y la política económica gubernamental.

En el ámbito interno, entre las principales metas que el gobierno debía cumplir están las de crecimiento económico, inflación, déficit fiscal, saldo primario. En el 2025, el crecimiento fue de 3.7% superior a la meta de 3.4% por el dinamismo de la demanda interna y aumento de exportaciones no petroleras. Sin embargo, para 2026 la meta proyectada es de 2.5%, lo que implicaría una disminución de dinamismo de la economía en -1.2% lo que a su vez impactaría en el empleo. En efecto, de mayo de 2025 a marzo de 2026 (no se publica la de abril), el empleo adecuado o formal bajó de 35.5 a 32.1% (amparados por el código de trabajo y seguro social), el empleo no pleno creció de 29.7% a 32.1% (menor a salario básico o jornadas <40h), el desempleo de 4.1 bajo a 2.9% y el subempleo de 20.9% cayó a 19.6%. Estos datos del INEC muestran una tendencia a una caída del empleo adecuado, un aumento de la precariedad laboral con una ligera baja del desempleo y subempleo.  No hay datos del crecimiento del I trimestre de 2026, la explicación del deterioro del mercado de trabajo podría ser una baja de la tasa de crecimiento de dicho período. La economía no es capaz de generar suficiente empleo formal por lo que los trabajadores excedentarios se refugian en el subempleo o en el sector informal.

Respecto al costo de la vida, la inflación anual a mayo de 2025 alcanzó 0.46% mientras que a abril de 2026 se elevó a 2.60%. Los datos muestran una tendencia al alza de la inflación anual, que se impulsa desde mayo del año pasado. En efecto, la inflación mensual en mayo de 2025 fue 1.03% mientras que la de abril de 2026 sumó 0.53%. Las presiones inflacionarias se iniciaron desde abril de 2024 en el que subió el IVA de 12 al 15%. En 2026, hubo dos eventos que generaron efectos inflacionarios.  En marzo, la inflación anual alcanzó 2.33%. En abril, el SRI decidió que 58 bienes de la canasta básica debían pagar IVA y el alza del precio del petróleo por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán provocó a su vez un alza del precio de las gasolinas extra y eco y diésel aumentando al costo de las empresas, para evitar el alza del pasaje el gobierno entregó un subsidio a transportistas urbanos intra e interprovinciales, pero no lo hizo para el transporte de carga presionando a los precios de bienes.  

La inflación a su vez afectó al costo de la canasta básica familiar. Así, ésta en mayo de 2025 tuvo un valor de US$ 812.30 mientras que a abril de 2026 alcanzó US$ 828.97 (con una sorprendente baja en este mes), lo que implica un aumento de US$ 16.67 en 11 meses que puede parecer un valor reducido pero si consideramos los problemas en el mercado de trabajo donde cae el empleo formal y aumenta el empleo no pleno, hay centenares de familia que no alcanzan a comprar toda la canasta con el salario básico unificado de US$ 482 sobre todo de las familias pobres y, aun, de las de clase media cuyo número esta creciendo. El problema es el alto nivel de precios de los bienes de la canasta básica y, por otro lado, de la inflación que encarece la canasta. Así la inflación anual acumulada a abril ya alcanza 2.6%. El FMI estableció una meta de 3% para 2026. A abril, ha transcurrido un cuatrimestre y el gobierno no cumplió con la meta del déficit fiscal de 2025, por lo que deberá tomar más medidas fiscales, lo cual llevaría a la tendencia de una inflación cercana al 4%.

Respecto a las cuentas públicas, la meta del déficit del gobierno central (DGC) 2025 era – 4.3% del PIB y el real alcanzó – 5.5% (incumplió -1.2%, cuarta revisión) y en la quinta revisión incumplió -0.6% del PIB mientras que el déficit del sector público no financiero (SPNF) fue de -2.9% del PIB y la meta era -1.2% (incumplió -1.7%). Así, el gobierno debe realizar un ajuste, para 2026, para DGC de 1.2% del PIB y de 1.7% del PIB más las metas establecidas para 2026. Así, habrá un fuerte ajuste fiscal que se traduce en mayores ingresos fiscales (más impuestos) y menor gasto público. O sea, mayor austeridad fiscal en 2026. con reducción del gasto social y ajuste tributario, que explicaría la caída del crecimiento de 2026 a 2.5% de 3.7% del 2025. Por las elecciones seccionales de 11/2026, podría el ajuste ser en 2027.

En síntesis, es importante para la estabilidad económica y el crecimiento, el equilibrio macroeconómico. Si bien en 2025, en lo externo se ha logrado incrementar la RMI y, por el ende, la baja del riesgo país con saldos positivos en balanza comercial y cuenta corriente. En lo interno, se ha avanzado en reducir el déficit fiscal del gobierno central y SPNF que son importantes para la sostenibilidad fiscal, pero para ello se reducido el gasto social, por ejemplo, en salud en la que no hay medicamentos ni buena atención y, por otra, con cargar el peso del ajuste tributario a la fuerza laboral y familias, causando una reducción de su nivel de bienestar.  A más de los bonos sociales, créditos de vivienda y capacitación, la mayor parte de los beneficios del crecimiento no se trasladan al ciudadano de a pie y, en consecuencia, se produce un deterioro social que se vuelve insostenible. Según el Banco Mundial, la pobreza monetaria en 2025 alcanzó 30% que incluye a personas que tienen un ingreso menor a US$ 6.85 diarios. No solo importa una buena macroeconómica, se necesita una mejora de las condiciones sociales de la población vía la generación de empleo y reducción de la pobreza.

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