LA CRISIS MÚLTIPLE DEL PAÍS Y LOS DESAFÍOS DEL GOBIERNO (II)

Luis Rosero M.

En el primer artículo, de esta temática, tratamos la crisis en seguridad, institucional y social (salud). Ahora analizaré dos problemas de la crisis económica. Hasta el momento no se conoce el plan gubernamental para enfrentar la crisis múltiple y ésta se agrava. Por ejemplo, la masacres ocurridas en la isla Mocoli (Samborondón), en Machala y en Puerto López muestran que la violencia continúa al alza, por ello se requiere un plan integral para atacar, en cada una de sus áreas, la crisis múltiple.

En lo económico, son varios los problemas. Entre ellos el crecimiento económico, la sostenibilidad de la deuda pública, principalmente, la externa, el déficit fiscal, los desequilibrios en el mercado de trabajo, desequilibrio en la balanza de pagos, etc. En términos del comportamiento de la economía, esta limitado por la volatibilidad del crecimiento, o sea no hay una tendencia una tasa de crecimiento sostenida. Esta se ve afectada por los shocks externos que enfrenta continuamente el país y, por tener una economía pequeña y abierta que es influida por las variaciones de la economía global. En 2024 hubo una contracción de 2% y, en el promedio de los primeros tres trimestres, es de 3.3% lo que proyectaría con el cuarto trimestre una tasa de crecimiento de alrededor de 3.5 – 4% para 2025, lo que implicaría una recuperación respecto de 2024 de sólo 2%. Para 2026, el Banco Central estima una tasa de crecimiento de sólo 1.8% y el Banco Mundial de 2025. La estructura del crecimiento del país ha cambiado. Hemos dejado de ser una economía petrolera y continuar siendo una economía primario exportadora. En esta medida, dependemos del mercado mundial, principalmente de las exportaciones de camarón, banano, cacao y otros. Esta variable es un factor clave en el crecimiento pero la poca diversificación de éstas es un limitante. El segundo factor clave son las remesas de migrantes, que ahora van a ser afectadas por el impuesto del 1% establecido por EE. UU. El tercer factor clave es el consumo interno, la inversión extranjera es exigua y la pública, por el déficit fiscal, es casi inexistente. En consecuencia, el crecimiento de 2026 dependerá del comportamiento de las tres variables. La consecuencia, de la inestabilidad del crecimiento, impacta en el mercado de trabajo que, en su segmento formal, solo alcanzó el 37% de la PEA en noviembre de 2025, mientras que el subempleo llegó al 20% y la informalidad es alrededor del 50%. En otras palabras, dada la tendencia inestable del crecimiento la economía no es capaz de generar suficiente empleo formal por lo que el excedente laboral se refugia en el subempleo o sector informal. Hay un problema estructural de calidad de empleo.

El segundo problema económico crítico en 2026 será la sostenibilidad de la deuda pública, principalmente la externa. En total, deberá cubrirse más de 10000 millones de dólares en la amortización de la deuda (capital más intereses) y por los atrasos. La tendencia en los tres últimos gobiernos, incluidos, el actual es contratar deuda para pagar deuda, sobre todo externa. A fines de noviembre del año pasado el Banco Mundial y el BID aprobaron créditos por 2100 millones de dólares, en diciembre el gobierno recibió 630 millones del FMI y 500 millones del Fondo Latinoamericano de Reservas. En 2026, se tiene previsto la emisión de 3000 millones de dólares y colocación en el mercado financiero internacional. Lo que se prevé es que el gobierno esta acumulando recursos para hacer frente al pago de la deuda pública, sobre todo externa. Pero se trata de política de contratar deuda para pagar deuda externa. El país se encuentra en un ciclo perverso de la deuda. Si la deuda externa se utilizara principalmente para inversiones incentivaría el crecimiento económico pero, en la medida que se utilice para pagar deuda o gasto corriente, no habría capacidad de repago de ésta y, en consecuencia, ahondaría la trampa de la deuda y, a la vez, restringe el crecimiento económico, lo que a su vez limita la generación de empleo y de bienestar social. 

En síntesis, las dos principales tendencias económicas que debe resolver el gobierno en 2026 es alentar el crecimiento y pagar el servicio de la deuda, principalmente externa. Sin embargo, el crecimiento no se puede incentivar con inversión pública por el déficit fiscal por lo que recurre a deuda externa que se va acumulando y el servicio de esta deuda crece cayendo en la trampa de la deuda que implica déficit fiscal – endeudamiento público, principalmente externo – reformas tributarias – renegociación de deuda externa. En consecuencia, es prioritario en 2026, alcanzar la sostenibilidad de la deuda pública principalmente externa.

De que vale que el riesgo país haya bajado si no hay seguridad ciudadana, crisis en salud y no hay suficiente empleo formal para absorber a la población desocupada. El temor por la inseguridad, la falta de medicamentos y buena atención en los hospitales públicos y la escasez de empleo impacta en el bienestar social, por lo que debe ser uno de los principales temas de atención para mejor el nivel de vida de la población.

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