Luis Rosero M.
Continuando con su plan de ajuste fiscal, acordado con el FMI, el gobierno decidió seguir reduciendo y eliminando el subsidio de los combustibles. Así, ahora es el diésel al que se le elimino el subsidio, generando un aumento de su precio de 55.5% lo que afectará a varios sectores productivos y que, en el corto plazo, traerá consigo presiones inflacionarias.
Dicha medida busca financiar el déficit fiscal de 4.4% en 2025 y forma parte del ajuste del 3.8% (2025 – 2028) por el lado de los ingresos acordado con el FMI. Por el lado de los gastos, ya el gobierno aplicó la reducción del tamaño del estado (fusión de ministerios y secretarias) y recorte en la burocracia.
Como consecuencia de la eliminación del subsidio, aumentó el precio del diésel premium automotriz que entró en vigencia el 12 de septiembre y estará vigente hasta el 11 de diciembre de 2025, después el cual el precio de dicho combustible será fijado dentro de una banda que tendrá un techo y un piso, similar a la aplicable a las gasolinas extra y eco. O sea, durante tres meses regirá este precio y luego el sistema de bandas definirá la evolución de su precio. Además, en el decreto de la medida se establece que, en un año, se reducirá a 50 partes por millón el contenido de azufre hasta alcanzar la calidad euro IV de la UE. En el país se expenden 3 tipos de diésel: 1 (azufre 0.3%), 2 (industrial con azufre 0.7%, incluye camaroneras y otras) y premium que tiene menor contenido de azufre. La norma INEM 1489 establece un contenido máximo de 250 ppm de azufre. El diésel premium calidad uro IV de la UE tiene 51 ppm de azufre. La calidad del diésel se establece por el contenido principalmente de azufre. Un alto nivel de este, usado en camaroneras y otras industrias, tiene un alto impacto en la contaminación ambiental (por eso es más barato). Una reducción de este químico reduce la contaminación del aire, la emisión de partículas y mejora la combustión en los vehículos.
El gobierno anunció una serie de medidas compensatorias de carácter temporal. Los 23300 transportistas urbano, interprovincial e intraprovincial recibirán una compensación de entre $ 400 y 1000 dólares. Sin embargo, los datos de Primicias señalan que, según la matriculación de vehículos a diésel en 2024, hubo 27517 autobuses, 133741 camiones y 41993 trailers, tanqueros, volquetas y otros. O sea, la medida no afecta solo al transporte de pasajeros sino además a los de carga. Estos últimos, no recibirían la compensación. Esta busca evitar el alza de pasaje del transporte urbanos e interprovincial. Otra medida compensatoria, con el Plan Nuevo Transporte, entregaría un bono por chatarrización de hasta 20.000 y créditos con tasa de hasta 9%. Los dos rubros alcanzarían un total de 150 millones de dólares.
Otras medidas compensatorias incluyen el bono Raíces, para capital semilla de $ 1000, para agricultores y pescadores artesanales. También BanEcuador entregará créditos subsidiados hasta por 100 millones. El gobierno por su parte daría 1200 tractores y y 600 motores fuera de borda para la pesca artesanal.
Otras medidas, no relacionadas con los afectados por la medida, será la ampliación de la cobertura del Bono de Desarrollo Humano, devolución del IVA a grupos prioritarios por 130 millones y 80 millones más para el IVA pagado para proyectos inmobiliarios. El valor total de las medidas compensatoria será de 1100 millones. El valor del subsidio del diésel, según la proforma presupuestaria de 2025, será de 1194 millones.
El impacto de la medida se sentirá en el corto, mediano y largo plazo. En el primer periodo, los efectos de la medida serán para los sectores productivos que utilizan el diésel. En primer lugar, esta el transporte de pasajeros y de carga. Las medidas compensatorias para este sector no son suficientes y los gremios ya anunciaron medidas de hecho. En efecto, los transportistas terrestres de Pichincha y Tungurahua ya anunciaron un paro, pero los primeros posteriormente informaron que iban a tener una sesión antes para decidir, dada la advertencia del Ministro del Interior. La contención del traslado a los precios durará hasta que termine la compensación. Mas temprano que tarde esos sectores presionaran para el alza del pasaje del transporte terrestre. Por otro lado, el transporte de carga verá aumentado sus costos, lo cual presionaría para que el valor del transporte de carga también aumente. Siendo un insumo básico, este aumento de costo tendrá un efecto multiplicador sobre los precios en el resto de industrias. Se verán afectadas los productores de cerámica, cartón y papel. El sector camaronero y de pesca también serán impactados con el aumento de los costos. El primero, sobre todo los exportadores de crustáceo, están presionados porque ahora deben pagar 15% de arancel al vender a EE.UU., el aumento del alza del diésel y el mayor costo del transporte de carga , deja menos grado de maniobra en su rentabilidad, loque afectará su competitividad.
Los sectores de la industria alimenticia, centrales termoeléctricas y el resto de sectores industriales serán afectados. Con la introducción de una nueva variable en el cálculo del precio de las gasolinas extra y eco, el subsidio se reducirá en el período 12/09 – 11/10 y así continuaría en los siguientes meses. Los dos efectos combinados de eliminar el subsidio al diésel y la reducción éste en las gasolinas extra y eco, el gobierno reducirá sus gastos por estos rubros pero aumentará los costos en las industrias.
El establecer la compensación temporal a los transportistas de pasajeros permitirá contener, por un tiempo el alza de pasajes urbanos, y prepara a los transportistas y población para que se vaya adecuando a pagar precios reales por los combustibles una vez que se termine la compensación. En caso del transporte de carga, por ser un insumo básico para todos los sectores productivos, habrá un impacto en el incremento del costo de carga que se trasladará a los precios. En el mediano plazo, habrá incentivos en el sector de transporte y de la industria para cambiar sus unidades a vehículos eléctricos. Pero, al menos en este año, mientras se siga pagando la compensación a los transportistas urbanos, no habría traslado del aumento del diésel al pasaje. Eso si ocurrirá, en el caso del transporte de carga, en el que la mayoría de las industrias que usen diésel, trasladaran el incremento de costos a los precios. En síntesis, por lo menos en este año, podría limitarse el traslado del aumento del diésel al pasaje urbano, interprovincial y intraprovincial. Sin embargo, los efectos en los sectores industriales del aumento del costo de transporte de carga se sentirá de inmediato y el traslado a los precios se daría también a los precios. En resumen, habrá efectos inflacionarios por la eliminación del subsidio al diésel en el transporte de carga, sería gradual al principio pero se manifestará plenamente en 2026. Como todo ajuste, este reducirá el nivel de actividad más aún si, como consta en el compromiso con el FMI, se desacelerará el crédito a los sectores productivos. Por eso, el FMI proyecta un crecimiento de sólo 1.7% en este año qué, si consideramos la contracción de 2% de 2024, la economía en 2025 afrontaría una contracción pero mucho menor.