Luis Rosero M.
Los indicadores económicos indican la tendencia a la contracción económica, en medio de una grave crisis energética que ha llevado a apagones de más de 10 horas y, como consecuencia, la crisis social sigue agravándose reflejándose en el deterioro del mercado de trabajo y del nivel de vida de la población en el marco de una crisis de inseguridad ciudadana
El 5 de agosto de este año, en el artículo “Preocupantes tendencias económicas”, había advertido el deterioro de la economía. Ya, en el IV trimestre de 2023, la economía se contrajo en 0.7%, en el I Trimestre de 2024, la economía creció apenas 1.2% pero en el II trimestre hubo una considerable contracción de -2.2%, lo que significa que, en el primer semestre, hubo un decrecimiento de 1%. Ya el propio Banco Central había informado que hubo recesión en el I trimestre, pero su gerente declaró que esta no continuaría en los siguientes trimestres, pero no sustento su afirmación.
Por el lado de la oferta, en el II trimestre, la contracción se explica por el fuerte decrecimiento de la inversión de -8.2%, variación negativa en el gasto del gobierno y del consumo de hogares en -2.2% respectivamente. Solo el aumento de 1.9% de las exportaciones compensó en algo la contracción económica. Ese alto nivel de decrecimiento de la inversión tiene un efecto multiplicador en la economía que incide en el deterioro de la actividad económica de otros sectores. Por otro lado, la política de austeridad, impuesta por el convenio con el FMI, lleva a un nivel mínimo la inversión pública. La contracción del consumo de los hogares, es producto del deterioro del mercado de trabajo. A nivel sectorial, lo preocupante es la fuerte contracción de la construcción (-17.2%), industria no alimenticia (-9.7%) y comercio (-4.3%) que son, precisamente, los tres sectores más generadores de empleo. En total, decrecieron 14 sectores, apenas 5 tuvieron un crecimiento. En consecuencia, los efectos de la contracción económica se reflejaron en el mercado de trabajo. A junio, de 2024, la tasa de empleo adecuado llegó a 35.4%, la tasa de desempleo fue 3.1%, el subempleo de 19.9% se explica por insuficiencia de horas de trabajo e ingresos laborales, la tasa de empleo no pleno alcanzó 29.5% y a eso hay que agregar el tamaño del sector informal que va creciendo superando los cinco millones de personas. En resumen, el 43.7% corresponde al empleo en el sector formal y 52.5% en el sector informal. La tendencia al deterioro de la economía continua y sigue reflejándose en el mercado de trabajo. En agosto, la tasa de empleo adecuado cayó a 34.3%, el desempleo aumento a 4% y el subempleo subió a 21.3%.
En cuanto a la crisis energética, ya llevamos dos semanas de apagones. El 9 de octubre, día de la Independencia de Guayaquil, se anunció un aumento de la duración de estos, a nivel nacional, de 10 horas. Desde el 5 de dicho mes, el sector industrial se le aplicó la misma medida. La renuncia del ministro ahondo a crisis energética, que se agrava por el estiaje y la ausencia de lluvias. Lo único que hasta el momento ha hecho el gobierno, para afrontar la crisis energética, es la contratación de una barcaza de generación eléctrica que recién comenzó a operar el 14 de septiembre. Ayer domingo, en la tarde, ciertos sectores de Guayaquil y Samborondón no hubo apagones por mejora de las condiciones climáticas en la zona de la hidroeléctrica Coca-Codo-Sinclair. Sin embargo, a partir de hoy lunes 14 de octubre, volvemos a apagones de 8 a 10 horas. La falta de lluvia ha llevado que, para recuperar la cota de las hidroeléctricas, se extienda diariamente la duración de los apagones. Esto implica que el complejo hidroeléctrico Paute, integrado por las hidroeléctricas Mazar, Sopladora y Paute, se paralice por la caída de su cota cerca de su mínimo y que abastece a las otros dos y eso lleva a apagones. En ese contexto, el régimen impuso apagones a la industria. Si no llueve, ahora el dilema es que el gobierno debe aplicar racionamiento de energía entre las industrias y la población. En otras palabras, las condiciones climáticas imponen la duración del racionamiento diario. El Cenace advirtió de este colapso en abril de este año. Los 835 MV, del segundo bloque de contratación emergente, recién se entregarían en abril de 2025, lo que significa que, por la imprevisión y la gestión gubernamental tardía, los racionamientos continuarán hasta ese mes y la duración de estos dependerán de las condiciones climáticas. Ligado a esto, el racionamiento a la industria tendrá efecto sobre su producción. Todos los años, el sector industrial aumenta su producción, a partir de octubre, a fin de tener suficiente stock de bienes de consumo para satisfacer el aumento de la demanda por las festividades de diciembre. En consecuencia, si hay racionamientos de energía eléctrica al sector industrial podría haber insuficiencia de oferta para la mayor demanda de bienes nacionales por dichas festividades, lo que puede llevar a aumentar las importaciones para satisfacer parcialmente dicha demanda.
La crisis energética tiene varios efectos sobre la economía. Al imponerse al sector industrial racionamientos de energía, este afrontará pérdidas y disminución de su producción. Por otro lado, el sector servicios también se verá impactado. En consecuencia, si bien el Banco Central estableció una proyección de crecimiento de 0.9%, en este año, en cambio el Banco Mundial pronostica un 0.3% y el FMI de apenas 0.1%. El impacto negativo de los recortes de energía eléctrica haría que la economía se contraiga, o sea tendremos un decrecimiento económico en 2024 y el próximo año continue una recesión. A su vez, esto deteriorará el mercado de trabajo que se reflejará en mayor desempleo, subempleo y aumento del tamaño del sector informal. Si la sequía continua y hay desabastecimiento podría aumentar más la inflación. A septiembre, la inflación llegó a 1.42% pero la inflación acumulada ya llega a 2%. El costo de la canasta familiar básica (base noviembre 1982) alcanzó $ 803.8 dólares, cuyo costo aumentaría por el efecto inflacionario de un posible desabastecimiento.
En síntesis, el aumento de la duración de los apagones llevaría a una contracción de la economía o sea habría decrecimiento económico. Esto a su vez, impacta en el mercado de trabajo con mayor desempleo, subempleo y aumento del sector informal. Habría también un aumento de la inflación, por la sequía y el desabastecimiento de bienes, lo cual conduciría a un aumento del costo de la canasta familiar básica. Ayer domingo, se informó del asesinato de 7 personas den Durán. El racionamiento de la energía eléctrica no solo provoca la falta de luz, sino también de agua que combinado con el aumento de la canasta de vida implica un deterioro de las condiciones de vida de la población en un marco de inseguridad ciudadana que vive atemorizada y con incertidumbre por el riesgo que corre al salir a cumplir sus actividades diarias. En suma, aumento del malestar social por la crisis económica, energética, social y de seguridad ciudadana.