Luis Rosero M.
Un logró histórico fue el triunfo de Claudia Sheinbaum, al convertirse en la primera presidente de México, remarcando el giro al progresismo, derrotando nuevamente a la derecha (PRI-PAN-PRD) y alcanzando un gran poder que le permitirá realizar reformas constitucionales y legales para continuar lo que se ha denominado la Cuarta Transformación después de la Guerra de Independencia, Guerra de Reforma (constitución del Estado Nacional) y la Revolución (Constitución de 1917, vigente).
Desde su independencia (1821) México, una mujer llega al poder, lo que marca un hito histórico. Uno, por ser la primera presidente en un país machista. Dos, mantiene el poder, arrebatado a la derecha por AMLO en 2018, Tres, la nueva presidente superó en votación a su coideario. Cuatro, logró la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y quedó cercana (3 senadores) para alcanzar dicha mayoría en la Cámara de Senadores. Esto le permitirá realizar las reformas constitucionales contenidas en su proyecto político.
Para comprender este histórico triunfo, hay que rememorar lo que pasó en las últimas 5 décadas anteriores. Hasta el año 2000, el PRI había ganado la presidencia. Era el supuesto partido que recogió los principios de la revolución mexicana (1910-1920), perdió su rumbo y se convirtió en represivo, con la matanza de estudiantes en Tlatelolco de 1968, con Diaz Ordaz, posteriormente además viró hacia el neoliberalismo, se volvió corrupto, controló la justicia y mantuvo la impunidad. Si bien al principio acogió los ideales revolucionarios, el PRI se fue convirtiendo en partido autoritario, concentrador de poder (presidencialismo) y corporativista que le permitió controlar la sociedad y el estado. Su rostro represivo, se reafirma con el halconazo (1971, Echeverría), una nueva masacre a estudiantes. Su orientación en el manejo económico y la corrupción se revela con Salinas de Gortari (1988), que vira hacia el neoliberalismo continua con Zedillo hasta el 2000. Le arrebata el poder el Partido de Acción Nacional (PAN) entre 2000-2006 con Fox, que sigue en el poder con Calderón (2006-2012), cuyo ministro de Seguridad (García Luna) servía al Cartel de Sinaloa y de Letrán Leyva. Fue condenado en EE.UU. Los dos mandatarios continuaron con la misma orientación económica. Retoma el PRI al poder (2012-2018) con Peña Nieto, gobierno en que se revela claramente la represión (asesinato y desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa), la corrupción, la concentración del ingreso y la riqueza así como el olvido del bienestar de las mayorías. El giro a la derecha del PRI se consolida con Peña Nieto.
Por esas características de los gobiernos de derecha y el desencanto de la gente, López Obrador (2018 -2024, AMLO), de MORENA, derrota a los partidos de derecha con su lema primero los pobres. Objetivamente, su legado, en lo social, es la reducción de la pobreza en 9 millones de mexicanos, priorización de la política social (reducción de la pobreza, pensión no contributiva para la tercera edad, ayuda a madres solteras, eliminación del pago de comisiones en las transferencias que hacen los mexicanos a su país, Programa para el Bienestar en los estados más pobres, becas a estudiantes y personas con discapacidad); en infraestructura obras en vialidad y comunicaciones (Tren Maya, aeropuerto AIFA, tren interurbano CDMX-Toluca, tren interoceánico), creo la Guardia Nacional, lideró la Cuarta Transformación e impuso el nacionalismo y reducción de la evasión fiscal. Sin embargo, si bien mantuvo austeridad en sus primeros 5 años, en el sexto, el déficit fiscal de -2.1% heredado subió a enero de 2021 a -5.9% (previsión), aumentado por las obras de infraestructura, el salvamento de Petróleos Mexicanos que tenía un alto déficit, la compra de centrales hidroeléctricas a empresa española que pasan a manos del estado y programas sociales. Además, aumentó la deuda pública. No lo logró reducir la violencia y la inseguridad por la acción de los carteles de la droga y delincuencia organizada.
Sheinbaum, en su discurso, después de triunfar, dijo “No llego sola, llegamos todas…” con lo que dio a entender el apoyo a las mujeres y establecer una política de género en su gobierno. Se espera que consolide las políticas de su antecesor. En sus propuestas, en el área social, destaca el fortalecimiento de la educación con una beca universal, programas de apoyo a estudiantes, fortalecer los programas educativos y becarios de su antecesor. Para la Seguridad, buscaría fortalecer la Guardia Nacional. En salud, fortalecer el seguro social y vincular todas las instituciones de salud pública y relacionarlas con las del sector privado. Establecerá una lucha contra la violencia de género. En economía, estará orientada por la austeridad, mantenimiento de los programas sociales, aumento del salario mínimo y la inversión en el sur. En ambiente, destaca la defensa de éste. Para movilidad se compromete a consolidar los proyectos de comunicaciones y transporte, hidroléctricas, refinerías de petróleo. En suma, buscara elevar el crecimiento económico, ampliar la política social, controlar la deuda y defender el medio ambiente.
A la nueva presidente, le toca enfrentar el desequilibrio fiscal, la deuda pública y la violencia. Para lo primero, le tocará llevar adelante una reforma fiscal para aumentar ingresos: reducción de la evasión y más contribuciones; en la violencia, además, deberá definir una política de seguridad que reduzca los niveles violencia. Si bien, sus primeras acciones ha sido el apoyo económico para las mujeres de 60 a 64 años, su principal reto es cumplir, con buena parte, de los 100 pasos ofrecidos para continuar con la cuarta transformación. Estará limitada, para cumplir con estos, por el déficit fiscal. Sin, embargo, recoge el lema, de AMLO los pobres primero, lo que implica más gasto público. Tiene un dilema: mantener la política social con recorte del déficit o aumentar la deuda pública.