ELECCIONES ANTICIPADAS Y EL RUMBO DEL PAIS (III)

Luis Rosero M.

A catorce días de las elecciones, a más de la crisis de inseguridad ciudadana, la crisis económica se agrava, reflejándose en el deterioro de los principales indicadores macroeconómicos tanto internos como externos. A eso se suma la crisis social expresada en la mayor precariedad de los indicadores sociales. En consecuencia, tenemos un triple crisis.

Hace quince días se agravó la crisis de seguridad ciudadana. La semana anterior nos enfrentamos a una agudización de la crisis económica que tiene varias aristas y que define el escenario económico que le tocará enfrentar al nuevo gobierno que asuma en noviembre de este año.

En primer lugar, el gobierno de Lasso, buscando una salida menos traumática, envío los proyectos económicos urgentes sobre crédito estudiantil y una ley de quiebras. Ambos fueron negados por la Corte Constitucional alegando que no eran urgentes. Además, este organismo hizo observaciones al acuerdo comercial negociado con Costa Rica señalando que algunos de los aspectos acordados eran inconstitucionales. Uno de los objetivos económicos del gobierno era la apertura económica, mediante acuerdos comerciales, buscando atraer la inversión extranjera como medio para aumentar el nivel de actividad económica, pero México no aceptó firmar un acuerdo comercial con Ecuador pues defiende a los empresarios de su país. Con esto se le cerró la vía a Ecuador para entrar a la Alianza del Pacifico, un gran mercado internacional. Dado ese fracaso, el gobierno optó por firmar acuerdos comerciales con países centroamericanos. Logró cerrar uno con Guatemala y el de Costa Rica tiene que ser renegociado. Pero estos acuerdos son de menor importancia comercial por los pequeños mercados de América Central.

Segundo, una noticia que refleja la gravedad de la crisis económica es que el riesgo país alcanzó, al 3 de agosto de 2023, 2035 puntos. El segundo más alto en A. Latina, después de Venezuela y mayor que el de Argentina que también está viviendo por una crisis económica. Este indicador mide principalmente la capacidad de pago del país de la deuda externa. Según el Boletín de Deuda, de mayo de 2023, del Ministerio de Finanzas, la deuda pública del país alcanzó $ 58.456 millones de dólares que representa el 48.3% del PIB. La mayor parte de esta deuda, corresponde a la externa que alcanza 46.245 millones de dólares, representando el 79.1% de la deuda total. Uno de los desafíos económicos, que enfrentará el nuevo gobierno, será el pago de la deuda externa en 2024 año en que tendrá que asumir cancelaciones de montos altos de esta deuda, lo que implicaría un riesgo de la sostenibilidad de la deuda externa pública y una posible renegociación de la misma.

Tercero, como ya hemos manifestado, en artículos anteriores, hay una tendencia a la desaceleración de la economía. La tasa de crecimiento interanual del I Trimestre de este año, creció solo 0.7%, una de las bajas en los últimos años. El Banco Central se vio obligado a bajar su proyección de crecimiento de 2023 a solo 2.6%, pero hay otras tendencias como por ej. la caída de las exportaciones, a tal punto que, a mayo de este año, el saldo de la balanza comercial sólo representa el 0.73% del PIB. El director de Cordes señala que el país crecerá solo 1%. Pero, como ya he señalado, si se da el fenómeno El Niño, es probable que el país no crezca o puede ser que el crecimiento sea negativo. Esto tiene impacto en el mercado de trabajo. En el II Trimestre de este año, la tasa de desempleo urbano llegó al 5% pero la tasa de subempleo registró un 19.5%, la tasa de otro empleo no pleno fue 29.3% y el tamaño del sector informal tuvo un crecimiento que ya alcanza a más de 4 millones de personas.

Cuarto, dicho director refuta la estimación del déficit fiscal del Ministerio de Finanzas de 2% y proyecta un 4% para 2023. Además, el gobierno dejaría atrasos de 1.492 millones a julio de este año y Fausto Ortiz, ex ministro de Finanzas, señala que estos alcanzarían a 2500 millones a fines de año. Esto último se debe a la política fiscal restrictiva que además redujo la inversión pública, hay muy poca ejecución el presupuesto del Ministerio del Interior, de los gastos de seguridad, escaso abastecimiento de medicinas en los hospitales públicos, etc. Lo que se prevé es la posibilidad de una nueva reforma tributaria para proveer de recursos al estado.

En síntesis, a más del aumento de la inseguridad ciudadana hay una crisis económica que se está agravando y una crisis social que se refleja, a junio de 2023, en un nivel de pobreza de 27% y extrema pobreza de 10.8%. Y si a eso le agregamos la corrupción el escenario para el próximo gobierno es catastrófico. Con este panorama, es crucial saber elegir pues se está jugando el rumbo y futuro del país. Debemos seleccionar a un estadista que sea capaz de enfrentar la triple crisis que afecta al país. O sea, no solo se trata de un grave problema de inseguridad ciudadana, sino además de la crisis económica y social. El nuevo mandatario, que debemos elegir, debe ser capaz, inteligente y no corrupto y que tenga la entereza y la templanza para enfrentar este escenario muy crítico. Pero no puede hacerlo solo, hay que también ver su equipo de trabajo y los asambleístas que posibilitaran la aprobación de leyes. Y también necesitará del apoyo de la población para sacar adelante al país. Es decir, se requiere un gobierno de Unidad Nacional que sea capaz de convocar a todos para enfrentar la triple crisis.

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