PROFORMA 2023: MAS DUDAS QUE CERTEZAS

Luis Rosero M.

La Proforma 2023 genera más dudas que certezas por sus supuestos macroeconómicos, gastos e ingresos poco informados y el ajuste. Refleja el tipo de política fiscal que el gobierno aplicará y los efectos económicos y sociales de la misma.

El monto total de la proforma es de 31502 millones de dólares, un incremento de 6.5% respecto a la de 2022, pero solo de 3.4% en relación al Presupuesto del Estado Codificado del año anterior. Un aspecto relevante es la reducción del déficit fiscal, pues de 3783, en 2022, se espera que llegue a 2629 millones, en 2023, que representa una reducción significativa de 30%. La pregunta clave es ¿por donde se ajusta dicha variable?

En cuanto a los supuestos macroeconómicos, la proforma 2023 establece un crecimiento de 3.1%, basado en la proyección del Banco Central, lo que resulta muy discutible considerando que todas las proyecciones de los organismos financieros que estiman una posible recesión mundial para el próximo año o al menos una desaceleración económica. El FMI lo proyecta en 2.7% mientras que la CEPAL solo prevé 2%.  La OCDE pronóstica, para 2023, una desaceleración para las principales economías. Esta estimación es clave pues, si no produce ese crecimiento para el país, los ingresos presupuestarios pueden ser menores a los previstos. En el caso de la inflación acumulada, se estima que sería 2.5%, sin embargo la inflación anual a Octubre, de este año, fue de 4%. Dados que continúan los problemas logísticos y de abastecimiento en el mercado mundial, en parte por la invasión de Rusia a Ucrania, la tendencia es que siga en aumento esta variable si consideramos que, además, hay ajuste por parte de las empresas por variación de costos y reetiquetado de precios. Por el lado del precio del petróleo se incrementa, en la proforma 2023, de 59.2 a 64.8 dólares el barril o sea un incremento de sólo 0.16% que no es compatible con la proyección de la economía mundial en 2023. La clave está en qué, si el precio real del crudo supera el precio presupuestado, la diferencia va a un fondo de ahorro que puede ser utilizado para rubros sociales y obligaciones.

Por el lado de los gastos, hay una serie de rubros que no son muy conocidos y poco difundidos en la Proforma recursos. Así tenemos que para pagos de laudos arbitrales se proyecta, entre ellos la de la petrolera Perenco, 2478 millones de dólares. Además, se incluye 1008 millones por venta de activos (o dicho claramente privatización), como parte de los ingresos no permanentes. Entre ellos se menciona el Terminal Marítimo Monteverde y la eléctrica Sopladora. A lo que posiblemente habría que agregar la venta de las distribuidoras de combustibles de Petroecuador y otros bienes públicos. Ya se descartó la venta del Banco del Pacifico por haberse declarado desierto el concurso.

Por la parte de los ingresos, se confirma la tendencia de ir dependiendo cada vez menos del petróleo, que han seguido los últimos gobiernos incluidos el actual. Para ello, han utilizado las reformas tributarias. Así, el aporte del petróleo a la proforma de 2023 alcanza solo 3372 millones mientras que los impuestos 15145 millones. Sin embargo, resulta muy preocupante qué, para financiar el déficit fiscal, se acuda cada vez más a deuda pública. Pues, el financiamiento público, en la proforma 2023, alcanza 7577 millones, 6.1% del PIB, del cual el 49.2% corresponde a deuda externa y 50.7% a la interna. Si bien para 2023, baja el financiamiento externo se compensa con mayor deuda interna. Ya a Agosto de 2022, la deuda pública representaba 55% del PIB, siendo 40.7% el peso de la externa respecto al PIB. Con la proforma 2023 se agrega más deuda externa en relación al PIB con lo cual el peso de ésta sigue creciendo. El total de la deuda pública se convierte un peso cada vez mayor al presupuesto, lo que exige cada año, ir asignando, cada vez más recursos para el pago de la amortización de la deuda, dejando menos recursos para otros rubros. Esta tendencia se acentuó en los gobiernos de Moreno y Lasso y, en buena parte, con recursos de organismos financieros que han condicionado la política económica aplicada.

En síntesis, la proforma 2023, reduce el déficit fiscal, lo cual para el equilibrio macroeconómico es saludable. Sin embargo, esconde que el ajuste viene de lado de la inversión pública, de solo 1871 millones, y no por el lado del gasto corriente. Aún más, resulta paradójica esta política, ya que no se registra nueva inversión privada y, por otro lado, Lasso continúa apostando a las maquilas para atraer inversión sobre todo extranjera, pero ya va año y medio de su gobierno y la inversión no crece ni llega. Por el lado del gasto, aumenta entre otros factores por el pago de laudos arbitrales. Por parte de los ingresos, habría una sobreestimación debido a un crecimiento estimado de 3.1% que, si no se cumple, reduciría los ingresos y aumentaría el déficit. Por el lado de los gastos, es preocupante el aumento de la deuda pública, sobre todo externa, siendo el financiamiento público 7576 millones representa el 24% y  el 14% la  deuda y la amortización de la proforma respectivamente, que cada año va dejando menos recursos para otros gastos y presiona para conseguir más financiamiento.

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