Luis Rosero M.
En 2022, la tendencia de la economía es hacia la desaceleración, aumento de la inflación y mantenimiento del ajuste económico, tratando de alcanzar las metas del FMI, que contribuye a la primera tendencia. A su vez, el gobierno insiste en su esquema de reformas estructurales, para tratar de incentivar la actividad económica, pero ha logrado muy poco. Lo cierto es que hay incertidumbre sobre el rumbo económico.
En cuanto al ritmo de la actividad económica, el crecimiento fue apenas de 1.7% en el II Trimestre, en relación al mismo trimestre del año anterior, que comparado con el 3.8% del I Trimestre de 2021 marca una tendencia a la deceleración. El comportamiento económico del II Trimestre, de este año, se explica principalmente por el gasto de consumo de los hogares de 4.9%, del gasto de consumo del gobierno de 2.4% e inversión con 3.1%. Sin embargo, las exportaciones de bienes y servicios se contrajeron -0.1% mientras que las importaciones se incrementaron 7%. El Banco Central, por este comportamiento de la economía, redujo su proyección de tasa de crecimiento para 2022 a 2.7%. La tendencia a la desaceleración de la economía se profundiza por la continuación del ajuste. Pero en cambio, estima que el crecimiento, en 2023, sería de 3.1%, a pesar de que la mayoría de los organismos financieros internacionales prevén una recesión mundial en el siguiente año.
El ajuste continúa, de acuerdo a lo pactado en el convenio de crédito con el FMI. Un dato importante, sobre este tema, es el comportamiento de la inversión pública. En periodo, enero-agosto, la inversión pública solo fue 509 millones de dólares, que es sólo el 18% de lo programado para esta variable que alcanza a 2.800 millones. Ya estamos en el IV trimestre del año, como marca la tendencia histórica, no se alcanzará a ejecutar los programado. El gobierno sigue a la espera que aumente la inversión nacional o atraer la inversión extranjera, pero no hay nueva inversión y la segunda no llega. Además, el ajuste, se reforzó con la reforma tributaria, al reducir la base imponible de asalariados y empleados que incidió para que paguen más impuesto a la renta, lo cual ralentizó el consumo de las familias. Por otro lado, están cayendo, en lo que va del II semestre, algunos productos de las exportaciones tradicionales, que reforzaría dicha tendencia. Por ello, el gobierno insiste en presentar a la Asamblea la ley de inversiones reformulada, pero ésta, aún se apruebe en este año, solo podría incentivarse en 2023.
En cuanto, a la inflación, la invasión de Rusia a Crimea, afectó la provisión de insumos y materias primas agrícolas aumentando sus precios a lo que se agrega los problemas logísticos y de abastecimiento que dejó la pandemia. Estos factores externos incidieron en el aumento de la inflación nacional a los que se agregan los incrementos de costos y márgenes de ganancias de las empresas locales. Así, la tendencia al alza de la inflación se inicia en octubre de 2021 alcanzando, en diciembre, de ese año, 1.9%. A partir de enero de 2022 la tendencia continua y, en ese mes alcanzó 2.5%, ya en abril llegó a 2.8% y, en junio repunta a 4.2%, en la que influyó el paro indígena. Si bien disminuye, en los dos siguientes meses, en septiembre alcanza nuevamente 4.2%. Esta tendencia afectó el costo de la canasta básica. Así, en diciembre de 2021, alcanzó $ 719,6% y, a septiembre de 2022, llegó a $ 756,9%, o sea un incremento de 5.1% en dicho periodo.
Finalmente, el gobierno insiste en su propuesta de reformas estructurales que busca implementar una economía de mercado más libre. Logró que se aprobará la reforma tributaria y, ahora, está intentando para que la Asamblea apoye la ley de inversiones. Para eso, llegó a un acuerdo con ésta para negociar los términos del proyecto de ley. Ya se conoce un anteproyecto. El gobierno insiste, como parte central de éste, en reformar las zonas francas para que puedan, con una serie de incentivos tributarios, el ingreso de maquila, preferentemente con inversión extranjera, para dinamizar la actividad económica y el empleo. Ligado, a este proyecto, está el de la reforma al mercado de trabajo, para que se reduzca el costo de contratación de la mano de obra.
En síntesis, la tendencia que muestra la economía, hasta el momento, es la desaceleración económica, la continuación del ajuste. La actividad económica del IV trimestre es clave para revertir esta tendencia. Continuará el aumento de la inflación y tratar de lograr de aprobar reformas estructurales para incentivar el crecimiento y aumentar el empleo. Sin embargo, en este año, aún se apruebe el anteproyecto tendrá efectos en el siguiente año. Hay incertidumbre, hasta la fecha, del rumbo económico.