Luis Rosero M.
El esquema económico de Lasso tiene cuatro puntales, que están relacionados con reformas estructurales que trata de implementar. En lo interno, el gobierno logró que se apruebe la reforma tributaria y, en lo externo, busca la apertura de la economía para atraer inversión extranjera y abrir nuevos mercados para expandir exportaciones. Con ese objetivo esta negociando un acuerdo comercial con México.
El interés del gobierno, al buscar celebrar este acuerdo con el país azteca, es que Ecuador ingrese a la Alianza del Pacifico, un bloque comercial integrado por Colombia, Perú, Chile y México. El país ya ha celebrado acuerdos comerciales con los tres primeros y ahora busca hacerlo con México con lo que conseguiría el boleto de entrada a dicha alianza que implica abrir un mercado significativo para atraer inversión extranjera e incentivar exportaciones.
Tuve la oportunidad de estudiar en México y conocer la economía de dicho país. Es un país que tiene un nivel intermedio de industrialización y, a su vez, exporta productos agrícolas e industrializados. Su principal socio comercial es EE.UU. En la relación comercial, Ecuador tiene un déficit comercial permanente con el país azteca. En 2013, se exportó a éste 124.5 e importó 968.5 millones de dólares. En 2021, exportó 168 e importó 686 millones. En Marzo de 2014, había advertido, en un artículo en el diario público, de la desbalanceada relación comercial con México.
En nuestro país, el país azteca tiene importantes inversiones. Así, desde algunos años opera la telefónica Claro, del millonario Slim, Arca compró a la envasadora de Coca Cola y otras en el país, que también adquirió Toni e Inalecsa. Femsa, embotelladora mexicana, compró en 2018 Fybeca y Sana-Sana. Antes, el grupo panificador Bimbo, compró Supán; la empresa Mexichen, de tublos plásticos, compró Plastigama; Mabe fabrica electrodomésticos y, desde 2015, la empresa mexicana Zermat estableció una planta para la fabricación y comercialización de perfumes. Las empresas mexicanas, que operan en el país, buscan ampliar la presencia en el mercado latinoamericano.
A México, le interesa ampliar su inversión en nuestro país y, por otro lado, incrementarr sus exportaciones. La negociación del acuerdo de libre comercio con México, una vez cerrada las mayorías de las mesas, tropezó, fines de Mayo de 2022, con los productos sensibles. Ecuador logró dejar fuera del acuerdo la leche y la carne. En cambio, México busca excluir al camarón, banano y atún. En buena medida, dicho país se opone, a la entrada en el acuerdo, a estos productos porque nuestro país es el mayor productor mundial de los dos primeros y es un importante exportador del último. El impacto en la economía del acuerdo depende de varios factores entre ellos el nivel de desarrollo de cada país, el esquema de desgravación arancelaria, la velocidad de desgravación, productividad, salvaguardias, etc. En 2021, Ecuador importó de éste principalmente automóviles, televisores, medicamentos, tractocamiones y teléfonos celulares. Dado en mayor nivel de industrialización de México, sus empresas producen a menores costos. El mayor impacto, con el acuerdo, estaría en los sectores de calzado, vehículos, textil. México produce calzado de calidad internacional por lo que el sector de calzado ecuatoriano, que es más artesanal, podría verse muy afectado. Lo mismo ocurriría con el ensamble de vehículos ecuatorianos. México, desarrolló esta industria en los años cuarenta, del siglo pasado, por lo que correría el riesgo de casi desaparecer más aún si sigue la competencia de los vehículos chinos. También corre riesgo la industria textil, en la que México tiene tradición y mayor calidad. La mayor productividad de las empresas mexicanas, en dichos sectores, pueden generar perdida de empleo y de empresas. De ahí que es muy importante, la velocidad de desgravación arancelaria, pues mientras esta sea mas larga daría un respiro a los productores ecuatorianos. El aceleramiento de la firma del acuerdo puede impactar seriamente a dichos sectores y, por otro lado, ampliaría el desequilibrio comercial con dicho país. El gobierno está en una encrucijada en su intención de atraer inversiones extranjeras e incrementar exportaciones, pues un acuerdo mal negociado puede traer serias consecuencias a dichos sectores. No por tratar de ampliar nuestras exportaciones, al entrar en dicha alianza, sacrificaremos a los sectores sensibles. Estos deben tener un periodo para tratar de ser competitivos sino aplicar un programa de reconversión industrial para que no peligre el empleo y agravar más la precarización laboral.