Luis Rosero M.
La crisis económica y los desequilibrios que generó más la pandemia agravó la situación social y humanitaria que, como la primera, tardará años en volver a recuperar los niveles antes de la pandemia. En este artículo trataremos sobre los principales indicadores sociales, su caída y el impacto en el nivel de vida de la población.
En el primer artículo, de este tema, señalé que, entre los efectos económicos de la crisis que se venía arrastrando desde 2019 y agravada por la pandemia, se deterioró el mercado de trabajo. El INEC reportó que, con la pandemia, el nivel de desempleo llegó a más de un millón de personas lo que significa el 13.5% de la PEA, mientras el subempleo alcanzó 34.5% y, si le agregamos, el empleo inadecuado en el sector informal estaríamos hablando de cerca de dos millones de personas con problemas de empleo. Diario El país destaca que habría 5.3 millones de trabajadores con condiciones laborales precarias o, en otras palabras, el 83% de la fuerza de trabajo está desempleada o en la precariedad, solo un 17% tiene empleo adecuado. El deterioro del mercado de trabajo fue por la reducción del nivel actividad económica debido a la pandemia que llevó al despido de miles de trabajadores y empleados del sector privado y, por el recorte del gasto público, servidores públicos. Según un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central del Ecuador el desempleo aumento principalmente por despido intempestivo (34%), liquidación de empresas (27%), renuncia voluntaria (17%) y terminación de contrato (11%).Esta situación agravó la situación social en términos de pobreza, pobreza extrema, indigencia y concentración del ingreso que redujo fuertemente el nivel de vida de buena parte de la población.
Varios organismos reportan el impacto de la pandemia sobre la situación social en A. Latina. En efecto, el Banco Mundial señala que la pandemia dejaría a 100 millones de personas en la pobreza extrema en el mundo y en A. Latina se perderán 45 millones de empleo. La CEPAL reporta que esto tendrá más impacto sobre las mujeres y dejará 118 millones de latinoamericanas viviendo en la pobreza, un 22% más que el año anterior que lleva a una tasa de pobreza femenina de 37.4% y 15% desempleadas un 6% más que en 2019. Recalca, este organismo, más de la mitad de las mujeres están en sectores de alto riesgo de ser afectadas por la contracción económica: comercio, hogares, manufacturas, turismo, servicios administrativos, actividades inmobiliarias y, en el sector salud, donde el 73% de los trabajadores son mujeres. En los hogares, siete de cada diez de las 18 millones de trabajadoras del hogar fueron despedidas durante la pandemia, según cifras de la CEPAL. Además este organismo, confirma la proyección del Banco Mundial, al señalar que la pobreza extrema se incrementará en 28 millones de personas, equivalentes al 15.5% de la población latinoamericana. Las consecuencias es que el coronavirus va a retrasar las ganancias sociales logradas en A. Latina en últimos años según declaró Luis A. Moreno, presidente del BID. En otras palabras, se ha agravado la situación de desigualdad en la región. Un dato que lo confirma es el aumento de los pobres a la par de más ricos durante la pandemia.
La situación se agrava con la caída de las remesas según reporta el Banco Central. Así, en el I trimestre de 2020 se recibieron 809 millones mientras que el II trimestre llegaron solo a 648 o sea una baja de 20%. Las remesas contribuyen a aliviar la situación económica de los hogares pobres, ahora más empobrecidos por la pandemia. Tal ha sido la gravedad de la situación social, que Almacenes Tía con un programa de ayuda a hogares de extrema pobreza, con la participación de empresas públicas y privadas, repartió diariamente a 250.000 de estos hogares donaciones de alimentos que fueron entregadas con la participación de los bancos de alimentos.
Según los datos oficiales, a diciembre de 2019, la pobreza a nivel nacional fue de 25% y la pobreza extrema 8.9%, En el área urbana, la primera, fue 17.2%, y, la segunda, alcanzó 4.3% mientras que, en el área rural, la pobreza llegó a 41.8% y la pobreza extrema el 18.7%. No hay datos para la indigencia. Con la pandemia, estos indicadores aumentaron fuertemente. En efecto, el Banco Mundial estima que la pobreza, en 2020, aumentará a 35% y a Junio la pobreza extrema llegó al 21%. Además señala que el impacto de la pandemia hará que se pierdan los avances contra la pobreza en los últimos 20 años. Ni la ayuda pública con bonos ni la privada, con los bancos de alimentos, han podido enfrentar la situación, si la han paliado, pero lo más grave es el aparecimiento del hambre fuente de la violencia y la delincuencia han crecido aceleradamente con la pandemia. El aumento de la pobreza, pobreza extrema, indigencia y hambre, con la pandemia y las crisis, demuestran el deterioro de las condiciones de vida de gran parte de la población que se refleja más en los sectores marginales y pobres del país.