AUMENTA LA CORRUPCION, CRECE MAS LA DEUDA EXTERNA Y LA ILIQUIDEZ FISCAL SE AGRAVA

Luis Rosero M.

El descubrimiento de nuevos casos de corrupción, en otras áreas gubernamentales, el creciente aumento de la deuda externa y la mayor iliquidez fiscal, que no permite paga a proveedores, gobiernos autónomos descentralizados y sueldos, agrava el escenario de la crisis social, económica, humanitaria y social.

A los anteriores casos de corrupción con sobreprecios en mascarillas, en fundas para cadáveres de los fallecidos por coronavirus, en los kits alimenticios para pobres, en insumos médicos, etc. en hospitales públicos, en Municipios y en Prefecturas, etc. ahora se suma la obtención irregular de carnet para discapacitados que permitió importar vehículos de alta gama con exoneraciones tributarias reflejan que los niveles de corrupción han aumentado y, al parecer, ésta campea en varios campos de la administración pública. Lo grave es que, según parece, hay bandas organizadas que están relacionadas, de acuerdo a las denuncias y detenciones, con altos funcionarios públicos, asambleístas,  ,asesores de éstos, jueces, deportistas, etc.. Es un panorama desolador, pues aprovechándose de las funciones públicas, han destrozado la ética y moral pública y, lo más grave, aprovechándose de la emergencia sanitaria, mientras la gente moría en las calles y hospitales por el coronavirus. Más aún hay acusaciones de habría un reparto de hospitales públicos a los asambleístas y, aún más, se ha denunciado que la obtención de ciertos cargos públicos están ligados a la aprobación de proyectos de ley. Aunque la versión oficial lo ha negado, hay que esperar el resultado de las investigaciones. Para agravar, aún más, la situación del deterioro ético, moral, social, etc. se ha denuncia también reparto de becas internacionales entre familiares, amigos y ex funcionarios del régimen.

El manejo de la política económica refleja las prioridades y los sectores a los que afecta. También es fundamental, en la toma de medidas el prever los efectos, el liderazgo y el actuar a tiempo como lo exige la coyuntura. Para la mayoría es claro que el gobierno fue aplazando el ajuste, así como no se actuó a tiempo contra la pandemia, lo cual tiene sus costos. Con la pandemia, que agravó la crisis económica-social-humanitaria, lo primero ahora, al aplicarse el ajuste justo con la pandemia, tiene elevados costos sociales –en términos de desempleo, subempleo, pobreza y caída del nivel de vida-. La paralización de la actividad económica –por el coronavirus- condujo a una caída de los ingresos tributarios, que ahonda el déficit fiscal, que buscan ser cubiertos con más deuda externa e interna y más impuestos. Lo preocupante es el aumento de la deuda externa. Según reporta El País la deuda deuda externa ha crecido en 6000 millones de dólares solo en 5 meses. Pero además ha aumentado la deuda interna. Así, por ejemplo, la deuda del Ministerio de Finanzas pasó de 2915 a 4076 millones de dólares. No se puede obtener las cifras oficiales de la deuda, pero este endeudamiento agresivo pone en riesgo la sostenibilidad de la deuda externa. El mayor pago del servicio de la deuda deja menos espacios para otros rubros del presupuesto e implicará, en el futuro, aumentar impuestos para poder cubrirla. Está claro que la primera prioridad del gobierno es pagar la deuda externa, lo que ha llevado a aumentar la iliquidez de la caja fiscal.

Esto ha llevado que los atrasos del sector público aumenten hasta tal punto que, a principios del segundo semestre de este año, llegan a 3131 millones de dólares. Entre los principales afectados están los Institutos de Seguridad Social, Gobiernos Autónomos Descentralizados, proveedores y empleados del sector públicos. A los primeros de adeuda 1300 millones, lo que ha implicado problemas en el pago de pensiones del ISSFA y ponga en riesgo el cubrir las del IESS. A los GADs se les adeuda 984 millones por el IVA, que ha llevado a una marcha de protesta de alcaldes de algunas ciudades del país que denuncian problemas para seguir prestando sus servicios. Hay atrasos en salarios a los servicios públicos por 300 millones, a los proveedores se les adeuda 200 millones y para agravar el panorama se deben aún 588 millones de intereses de la deuda.

En síntesis, hay un escenario muy complicado tanto en lo económico, social y humanitario. A más de la crisis moral y ética, por los actos de corrupción en las distintas esferas del sector público, hemos reiterado, en varios artículos que, por esta triple crisis, ha aparecido el hambre y, en consecuencia, la violencia que se refleja en el aumento de la delincuencia. Por otro lado, al paralizarse la actividad económica, con quiebre de empresas, hubo cerca de 200.000 desempleados que ahora tienen que pagar sus deudas y que no pueden cubrirlas. Pero aún más, el millón o más de informales, que no tuvieron ingresos en la pandemia, agravan la crisis humanitaria. El Banco Central, en su proyección, estima que el PIB se contraerá en 2020 entre el 6% y 10%, lo que refleja la magnitud de esta triple crisis.

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