ARGENTINA VA CAMINO AL ABISMO Luis Rosero M.

La crisis económica argentina ha degenerado en una crisis social y ahora alimentaria. Las protestas de sindicatos y centrales obrera, informales, desempleados y mujeres van creciendo cada día y, aún más, la clase media, se suma porque ve afectada sus condiciones de vida y, se junta a reclamar, para acabar con la estrategia económica del gobierno que ha llevado al hambre a un sector importante de la población. La situación se ha desbordado y la incertidumbre se ha apoderado de la población que ahora busca echar abajo al gobierno macrista para ver si la alternativa ofrece mejores días.

Si bien el control cambiario parcial ha estabilizado el dólar a 58 pesos, los problemas estructurales y coyunturales económicos y sociales persisten y dibujan un panorama incierto que hacen prever una hecatombe económica y social. En efecto,  un informe LatinFocus Consensus Forecast (un compendio de estimaciones de bancos y consultoras)  señala que el dólar a fin del 2019 valdrá 66.68 pesos, la inflación sería de 53.7% y el PIB se contraería 2.8%. Para el 2020, LCF pronostica un dólar de 88.42 pesos, inflación de 41.2% y una caída del PIB de 1.4%. El Presupuesto 2020, enviado al Congreso por el gobierno, proyecta un dólar de 67 pesos, inflación de 34% y crecimiento de 1%.

Los datos de Julio de 2019 muestran una inflación de 2.2% y la anual de 54.4%, para agosto fue de 4%, casi duplicándose respecto al mes anterior,  y la inflación anual aumentó ligeramente a 54.5%, la tasa de desocupación alcanzó 10.1% en I Trimestre, el subempleo sigue creciendo, la pobreza llegó en el II semestre de 2018 un promedio de 23.7% y se estima que en B. Aires en el I semestre de 2019 alcanzó 33%, hay 5 millones de informales y la actividad económica, en Junio, se contrajo en 0.4%. Las estimaciones oficiales pronosticcan una contracción del PIB de 2.6%. Además continúa la salida de capitales que drena la RMI, la dolarización y retiro de depósitos que podría llevar a una corrida bancaria. A eso hay que agregar la elevada deuda pública que, por problemas de liquidez, llevó al gobierno el diferimiento de pago de la deuda interna y la contraída con el FMI. Pero la coyuntura de la crisis, está en la crisis de confianza e incertidumbre en la economía. En lo social, el problema se agrava con el aparecimiento del hambre, que ha llevado a protestas de parte de piqueteros, mujeres y colectivos sociales que no pueden comer. Se aprobó, en la Cámara de Diputados, prorrogar hasta 2022 la Emergencia Alimentaria Nacional, que fue instituida por Eduardo Duhalde en 2002, e impulsar la creación del Programa de Alimentación y Nutrición Nacional que posibilitaría otorgar fondos a ollas o comederos populares por la emergencia alimentaria. Esta ley se aprueba bajo la presión de las organizaciones sociales que, a las puertas del Congreso, acamparon.

El gobierno macrista es incapaz de afrontar la crisis económica y social fracasando con su estrategia económica, apoyada por el FMI, basada en deuda externa, capital extranjero y mercado libre. Nos hace recordar la estabilidad que se alcanzó con la convertibilidad, que para mantenerla se basó en deuda externa. Previo a su quiebre, en 2001, se aplicaron drásticas medidas fiscales y el congelamiento de depósitos (corralito), que generó una crisis económica y social.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, del 27 Octubre, se pronostica un triunfo del peronismo kirchnerista, cuyo gobierno heredaría el descalabro económico. La toma de posesión es en Diciembre. En el ínterin,  a crisis económica y social continuaría, más aún cuando el FMI no va a realizar el desembolso después de Octubre y si gana  Fernández, negociará con él en Diciembre. Le tocaría al peronismo adoptar un nuevo modelo y política económica para enfrentar la crisis, estabilizar la economía y enrumbarla al crecimiento. Este se prevé con una orientación hacia el mercado interno, regulación de mercados, política fiscal y monetaria para incentivar la economía, renegociación de la deuda externa, control de cambios y redistribución del ingreso a través de una fuerte política social. Hay que esperar que no cometa los mismos errores del peronismo de Cristina que, con el déficit fiscal y subsidios, derivó en una crisis económica que frenó el crecimiento económico e hizo insostenible el esquema de redistribución del ingreso.

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