La semana pasada el Congreso aprobó el presupuesto 2019 con fuertes recortes del gasto, creación de impuestos y menor asignación a provincias que reduce el déficit pero que genera recesión y más desempleo; como lo ha hecho Ecuador, con medidas similares.
En efecto, el gasto público se reduce en alrededor del 7%, con recortes en Educación y Salud, y disminución más fuertes en Transporte, Energía, Obras Públicas y Vivienda pero también se contempla la fusión y eliminación de algunas carteras; se reducen subsidios a la energía y transporte, pero aumenta asignaciones para la deuda, que alcanzan a un tercio del gasto; se bajan las transferencias a las provincias. Se crea un impuesto a las exportaciones, pero que no logra evitar el desequilibrio fiscal. El déficit estimado será del alrededor de 1% del PIB. Las consecuencias serán un fuerte recorte del gasto social y aumento del precio del gas, luz y costo del transporte, lo que aumentaría la inflación y reduciría el nivel de vida de la población. Además disminuye la inversión pública, que tendrá efectos recesivos.
El presupuesto tiene supuestos no tan reales. Estima que la contracción de 2018 será de 1.5% y la de 2019 bajaría a 0.5% del PIB, la inflación bordearía 24% y el dólar estaría alrededor de 40 pesos.
La situación económica sigue deteriorándose. El crecimiento, en el segundo semestre de este año, cayo -4.2%, explicado por una contracción de la demanda de -2.8%, debido al decrecimiento del consumo público de 2.1% (por la política fiscal restrictiva) y reducción significativa de las exportaciones de -7.5%. La contracción de la economía no fue mayor por el aumento de 3.1% de la inversión. La tendencia al decrecimiento de la economía continúa en Agosto. En efecto, el estimador mensual industrial interanual fue -0.8. La contracción económica tuvo su efecto en el mercado de trabajo: la tasa de desocupación llegó a 9.6%. y el subempleo registro 11.2% a Octubre.
En el sector externo, continuó agravándose el desequilibrio comercial. En agosto aumentó el saldo negativo de la balanza comercial, siendo el saldo acumulado, de 4.400 millones. Las importaciones siguen aumentando a un mayor ritmo que las exportaciones, las que están afectadas por el efecto de la sequía.
Para controlar el tipo de cambio, sigue la intervención sucia en el mercado de divisas para mantenerlo dentro de la banda de flotación y, por otro lado, se aplica la tasa de interés de 70%. Sin embargo, a pesar de estas dos medidas, el dólar sigue aumentando pero a un menor ritmo, pero ubicándose por debajo de los 40 pesos por dólar. Esta variación del tipo de cambio sigue alimentado la inflación. Esta alcanzó 5.4% en Octubre, con una inflación anual de 39.5%.
Las proyecciones del gobierno para 2018 quedarían muy por debajo de la tendencia que se observa, pues la contracción de la economía llegaría a alrededor del 2% del PIB, lo que implicaría mayor desempleo y subempleo. Y en 2019 la contracción de la economía continuaría, pero sería de -1%, de acuerdo a la tendencia, la inflación alcanzaría 30% y el dólar sobrepasaría los 40 dólares. En suma, la crisis economía continuaría pero a un menor ritmo.
El presupuesto argentino de 2019, contempla medidas similares al presupuesto ecuatoriano de 2019, pues estipula la reducción y fusión de ministerios, recorte de gastos sociales, disminución del gasto de inversión, aumento de las asignaciones por deuda, etc. pero a diferencia de los gauchos, se mantiene un alto nivel del déficit fiscal y no hay disminución del tamaño del estado. Se aplaza el problema, los desequilibrios macroeconómicos y vendrá el momento de un fuerte ajuste.