ARGENTINA: OTRO CONVENIO MAS CON EL FMI Luis Rosero M.

La contracción de la economía, la turbulencia cambiaria y el aumento del desempleo llevaron al gobierno de Macri a un nuevo acuerdo con el FMI, a menos de 3 meses del que se celebró en Junio, para calmar las expectativas, a los mercados y conseguir mas inversión extranjera.

La crisis económica se refleja en su decrecimiento. El INDEC, en su informe de cuentas nacionales, informa de una contracción de  la economía de -4.2%, en el II T de este año, en relación al igual período del año anterior, explicada principalmente por un decrecimiento del consumo público de -2.1% y de las exportaciones de 7.5%. Ésta última se debe a una fuerte sequía que hizo que el sector agricultura, ganadería, caza y silvicultura decreciera 31.6%, e igual tendencia tuvo la pesca con un 13.7%, seguida por el sector transporte, almacenamiento y comunicaciones que se contrajo en 3.8% con relación al II T del año anterior.

Esta contracción de la economía, se refleja en el mercado de trabajo. En efecto, en el I T de 2018 la tasa de desocupación fue de 9.1 mientras que en el II T subió a 9.6%. La crisis también se revela en la tasa de inflación anualizada que a Julio de 2018 alcanzó 31.1%. Otro efecto de la crisis es la turbulencia cambiaria. Para enfrentarla el gobierno llegó a un acuerdo stand by con el FMI, en Junio, mediante el cual obtuvo un crédito de 50.000 millones de dólares a cambio de medidas de ajuste que implican entre otras recorte de empleo público, reducción del gasto y del déficit fiscal. Ya 15.000 millones se desembolsaron para frenar la turbulencia cambiaria y financiar el déficit. Dicha turbulencia llevó a que el dólar se cotizara por arriba de 40 pesos, terminando el viernes 21 de Setiembre en 38.13 pesos. Para frenar el alza el Banco Central utiliza sus RMI y aumentó la tasa de interés a 60% que resulta costoso para la economía. Al parecer, con el nuevo acuerdo, se negociaría una flotación sucia que implicaría defender una banda cambiaria con un piso y un techo, al igual que lo hizo Ecuador antes de dolarizar la economía y, también, buscaría mas recursos frescos.

Las proyecciones gubernamentales apuntan a una contracción de 2.4% en 2018 y de 0.5 en 2019. La depreciación del peso, hasta el momento, es de alrededor de 50%; se estima que la tasa de inflación termine en 40% y la deuda pública se situé en 87% del PIB. Es un panorama desolador para la economía argentina con un modelo de política económica basado en apoyar el nivel de actividad económica con deuda pública externa. Si bien parte de la crisis se debe a la sequía, el ajuste con el FMI la exacerbó con resultados negativos en el mercado de trabajo, inflación y depreciación monetaria, lo que a su vez condujo a una reducción del poder de compra, aumento de la pobreza, desempleo y subempleo, concentración del ingreso.

Argentina está en una encrucijada y, este nuevo acuerdo con el FMI, llevará a mas ajuste y reformas estructurales. La política económica neoliberal genera  un alto costo social que se refleja en el pago de la crisis por los más desposeídos y deterioro del nivel de vida de la población. La corrupción, la crisis económica y el ajuste provocan un menor nivel de bienestar de los pobres.

 

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