Macri decidió ir al FMI principalmente por la depreciación acelerada del peso, pero hay otros desequilibrios que llevaron a la decisión, sobre todo el problema de la deuda pública, el déficit fiscal y la incertidumbre por el futuro de la economía. En este artículo revisaremos que pasó antes, los compromisos del crédito stand by con el FMI y si ese camino lo seguirá el país.
En 2016 hay una contracción económica; en 2017, la economía creció 2.9%, la inflación llegó a 24.8%, la tasa de desempleo urbano alcanzó 7.2%, el subempleo 10.2% y la pobreza 25.7%. La deuda pública se dispara a 334.000 millones de dólares, o sea 59% del PIB, con una deuda externa de 232.000 millones. A fines de diciembre de 2017, el dólar minorista se cotizaba a 19.4 pesos, la corrida cambiaria comienza en Abril de 2018 y a fines de ese mes llega a 20.8 pesos, en Mayo 7 alcanza 22,3 pesos, al siguiente día Macri, para calmar las expectativas cambiarias, anuncia que irá al FMI, pero la depreciación continua y en Mayo 30 llegó a 25.4 pesos y para Junio 28 se cotizaba ya 28.4 por dólar. La situación se sigue deteriorando pues en el I Trimestre, de este año, la tasa de desempleo llegó a 9.1%, y la pobreza siguió en 25.7%. Para Abril, hay una contracción de 0.9% del PIB interanual, incidido por la sequía, mientras que la deuda externa se dispara a 253.000 millones de dólares, el déficit de la balanza comercial alcanza 3.420 millones de dólares, la balanza en cuenta corriente continua en rojo y el déficit fiscal supera el 4% del PIB.
En el acuerdo, por 3 años, se solicita un crédito por 50.000 millones de dólares. Las metas principales son: reducción del déficit primario, en 2018, a 2.7% del PIB y en 2019 alcanzar 1% y en el 2010 llegar al equilibrio fiscal. Para alcanzar estas metas los condicionantes principales son: reducir el subsidio al gas y electricidad. En materia de empleo público, disminuir el gasto de personal de 3.2% del PIB en 2017 a 2.7% en 2020. Reducir los impuestos o eliminarlos, fortalecer la administración tributaria. Se mantendrían las transferencias monetarias (por hijo y por embarazo), programa de asistencia social a los más vulnerables, de equidad de género. En lo macroeconómico, además, se plantea la reducción de la inflación (27% en 2018, 17% en 2019, 13% en 2020), reforzar la autonomía del Banco Central (BC), eliminar la deuda de este con el Ministerio de Hacienda, techos de deuda flotante externa y doméstica, mantener la flotación sucia (con subasta de divisas) y elevar la RMI. Las metas de crecimiento serían 1% para 2018, 2% para 2019, reducción del déficit en cta. Cte. a 3.6% del PIB en 2020. Se busca incentivar la oferta con el desarrollo del mercado de crédito, aplicación de la ley de defensa de la competencia y reducción de trámites burocráticos.
El FMI ya realizó un primer desembolso de 15.000 millones de dólares. Una parte se emplearon para la subasta de dólares a fin de frenar la depreciación del peso y financiar el déficit fiscal. Se trata de un típico programa del FMI, que busca reducir el gasto público (disminuir subsidios servicios y bienes públicos y recorte de burócratas), para bajar el déficit fiscal lo que implicará una reducción del crecimiento en este año. También busca bajar la inflación, que deteriora el poder de compra. Se pone techo a la deuda del BC y deuda interna. El programa económico de Macri era insostenible, buscaba elevar el nivel de actividad con deuda externa y reducir impuestos a exportaciones para incentivar éstas que incide en el déficit fiscal. Se trata de un ajuste para los desequilibrios fiscal, externo y tratar de frenar la depreciación cambiaria. Sin embargo, siguen latentes los problemas estructurales y con el stand by aumenta aún más la deuda externa que es el principal riesgo de la economía argentina.
Ecuador tiene problemas macroeconómicos similares a Argentina: alta deuda pública, falta de liquidez y elevado déficit fiscal, que ya los advirtió el FMI en su visita. Como el país requiere, 9000 millones de deuda pública y los mercados internacionales son pocos accesibles por el alto riesgo país, el gobierno está preparando el terreno para un acuerdo con el FMI, que le otorgue un crédito para enfrentar los desequilibrios, para ello ya ha dado algunos pasos como la ley de fomento productivo (que va en línea con las políticas del FMI), está despidiendo a empleados que tienen contratos ocasionales, prepara una reforma laboral, etc. lo cual implicaría además un ajuste fiscal, reformas estructurales (sector público, externo, laboral, etc.) y techo a la deuda pública, lo que tendría efectos contractivos, en el corto plazo, en el crecimiento y empleo. Pero adicionalmente, llevaría a más deuda externa, para salir del atolladero, que obligaría su reestructuración y reducción en una década.