La sesión de la Asamblea en que se destituyó a su Presidente y aprobó juicio político al Fiscal, refleja el tipo de políticos que manejaban las principales funciones del Estado y los mecanismos que utilizaban en el uso del poder. Si bien fue una sesión vergonzosa, al menos, en lo económico, se anunció el nombramiento de una nueva ministra de Finanzas, alejada de los extremismos económicos, y dejó la esperanza de que corregiría los desequilibrios económicos.
En dicha sesión, hubo un cruce acusaciones entre el ex Presidente de la Asamblea y el Fiscal, sin muchas pruebas de sustento. Lo increíble es el uso de maniobras, manipulaciones, pactos, etc., que se revelaron en sus exposiciones, y mostraría el uso del poder en función de sus propios intereses. Al parecer, la acusación de corrupción no solo alcanza al gobierno anterior, sino que implicaría a ex funcionarios de funciones del estado y régimen que incluye a los altos cargos que han renunciado en el poco tiempo de ejercicio de sus funciones. La falta de ética, escrúpulo y moral en el ejercicio de sus cargos muestran a lo bajo que puede llegar la política y como hay una mano negra detrás de las actuaciones de ciertos funcionarios. Da vergüenza y causa repudio saber que dichas altas autoridades aparecían como defensores de la democracia, pulcros e incorruptibles. Y más aún conocer que si bien la derecha, BIN, indepedientes y correistas votaron a favor de la destitución, lo soprendente es que 26 asambleístas de AP estuvieron ausentes y sólo 17 votaron contra los 2 funcionarios. Se presume un pacto de los ausentes de AP. Viene ahora el nombramiento del nuevo presidente de la Asamblea, y AP ya anunció sus candidatos, pero no tiene los votos necesarios por lo que tendrá que pactar con la derecha y otros grupos, lo cual implicará negociaciones de reparto del poder.
En su primera rueda de prensa, después de su nombramiento de María Elsa Viteri, como nueva ministra de Finanzas, señaló que buscará la eficiencia del gasto público, se analizará la situación de las empresas públicas y que se aplazará la entrega del nuevo plan económico. Según la nueva funcionaria, hará un diagnóstico de la situación económica para tomar las medidas necesarias y que no le temblará la mano para adoptarlas. Como ya hemos señalado, en varios artículos, los desequilibrios fiscal, comercial, de liquidez y la alta deuda externa deben ser corregidos y eso obliga a tomar urgentes decisiones económicas. Hasta el momento el gobierno ha aplazado el ajuste fiscal y no ha avanzado en cuanto a reformas estructurales. La nueva ministra, pragmática, da esperanza de que se enfrenten dichos problemas económicos y que de una vez por todas tengamos un plan económico que luche contra los desajustes de corto plazo e inicie el tratamiento de los problemas estructurales para lograr estabilidad económica que implique un incentivo a la inversión privada, generación de empleo y aumento del nivel de actividad económica. Hay que ver si no tiene restricciones políticas que le impidan tomar las medidas requeridas.