Resumen libro

INTELIGENCIA EMOCIONAL, emociones, estrés y salud por Manuel Muñoz Heras, Edit. Libro Hobby Club, Madrid, 2010.

En 1990, Peter Salovey (Yale U.) y John Mayer (N. Hampshire U.) escribieron el artículo “Emotional Intelligence”, que fue luego popularizado por Daniel Goleman al publicar su libro (1995) con el mismo nombre. Estos dos autores definen la inteligencia emocional (IE) como “una habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de los demás, promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”.

El aspecto fundamental de la IE es que las personas deben tener un control adecuado de las emociones. Se trata de un manejo adecuado de los sentimientos permitiendo que el corazón colabore con la razón en los aspectos vitales. Hay que encontrar un punto de equilibrio entre la razón y la emoción.

Hay que equilibrar las competencias racionales y emocionales. Debemos prestar mayor atención a nuestros sentimientos en vez de reprimirlos. Es importante cultivar la empatía, para mantener buenas relaciones interpersonales. Las personas emocionalmente inteligentes están más preparadas para hacer  frente a las adversidades y tienen una vida más adecuada que aquellos que se rigen solo por la razón.

5 de Componentes de la IE

Según Salovey y Mayor  como Goleman establecen 5 componentes que son: (1 a 3 están dentro de las competencias de carácter personal y 4-5 determinan el modo en que nos relac ionamos con los demás).

  1. Autoconocimiento emocional

 

Es la capacidad para reconocer los propios sentimientos, los estados internos y las intuiciones: la conciencia que uno tiene de sí mismo. Nos permite darnos cuenta de un sentimiento que se nos presenta.  Estos afectan nuestro comportamiento, debemos controlarlos  para   tomar las decisiones adecuadas. Los percibimos cuando se desbordan, sobre todo en momentos de tensión (ej. La ira, que no es culpa de la otra persona). Hay que tener control emocional, es necesario romper la barrera impuesto por los pensamientos, evitar que las emociones se desborden y actuar despasionadamente.

 

  1. Autocontrol emocional

 

Es la capacidad de controlar nuestras emociones, autorregulación de éstas. Se trata del control de los impulsos y estados internos, sobre todo los conflictivos. No se trata de reprimir nuestros sentimientos, sino expresarlos en su justa medida y establecer ciertos límites. Un enfado puede expresarse en una agresión. Es necesario ser capaz de tranquilizarse, liberando los estados de tensión o ira, que nublan el entendimiento y afectan la toma de decisiones. Esto nos permite influir positivamente en los estados emocionales negativos, disminuyendo la ansiedad y el estrés y aminoramos el coste de los conflictos. El control emocional nos permite mantenernos en equilibrio y nos proporciona serenidad para afrontar momentos difíciles. Las personas que saben controlarse y han aprendido a serenarse cuando se irritan o entristecen, pueden superar con mayor rapidez las adversidades que quienes carecen de esta habilidad.

 

  1. Automotivación

 

Es la capacidad para motivarse uno mismo dirigiendo todo nuestro potencial hacia una meta. Implica un esfuerzo constante, tenaz, mantenido y dirigido hacia un fin; en dicho esfuerzo colaboran emociones, actitudes, pensamientos, creatividad y lo que pueda contribuir a alcanzar ese fin. Las personas que saben dominar su impulsividad y son capaces de esperar el momento oportuno para conseguir su objetivo, alcanzan siempre el fin buscado y se encuentran conformes con sus logros. La motivación mantiene el esfuerzo contra viento y marea, aumentando la resistencia ante los contratiempos, conservando la iniciativa para seguir adelante y alcanzar finalmente dichos objetivos. Cuando se intenta alcanzarlos surgirán obstáculos en el camino. La atención debe fijarse en los objetivos y no en los contratiempos. Para ello, es importante la perseverancia, confianza y fuerza de voluntad para conseguir lo que se busca, conservar la tranquilidad, apoyarse en las personas adecuadas y establecer otras metas una vez superadas las anteriores.

 

  1. Reconocimiento de las emociones ajenas

 

La empatía es el reconocimiento de las emociones ajes, o sea la capacidad para apreciar las emociones de los demás. Saber lo que los demás quieren y necesitan, conocer las preocupaciones ajenas, permite una cálida y fluida comunicación emocional entre las personas. Cuanto más nos comprendemos a nosotros mismos, cuanto mejor percibimos nuestros sentimientos, mas facultados estamos para comprender los sentimientos de las otras personas. La empatía es la capacidad para ponernos en lugar de los demás, la habilidad fundamental para fomentar las relaciones sociales y crear vínculos personales. Hay que reconocer que podemos estar equivocados. La empatía depende de:

 

  1. Flexibilidad: escuchar a la otra persona sin imponerle nuestras ideas, sin que nuestro criterio sea el absoluto y definitivo. Debemos recurrir a la argumentación para poder trasmitir nuestra interpretación de los datos, siendo sensibles y receptivos a lo que la otra persona siente y piensa
  2. Asertividad: capacidad para expresar las propias opiniones, los sentimientos y las emociones sin complejos, de una manera tranquila, sin agresividad, temor o ansiedad. Esta capacidad contrasta con la agresividad y la pasividad.
  • Escucha activa: es necesario saber escuchar, debemos ser receptivos y tratar de entender todo aquello que la otra persona intenta trasmitirnos.

 

  1. Control de las relaciones interpersonales

Las habilidades sociales determinan la capacidad de un individuo para relacionarse con los demás. Saber actuar en línea con las emociones ajenas contribuye a la cordialidad, fomenta los buenos sentimientos, determina la capacidad de liderazgo y aumenta la eficiencia en las relaciones interpersonales. Conocemos a muchas personas, con algunas estableceremos algún tipo de vínculo, con otras no; unas nos gustarán mas que otras u pasaran a engrosar nuestra lista de amistades, mientras que otras nos dejaran indiferentes o las percibiremos como enemigos; pero aunque la relación será diferente con unos y otros, siempre nos resultara rentable que lo más eficaz y provechosa posible y para ello las habilidades sociales son la herramienta apropiada. Esta requiere:

  1. Separar las personas de las situaciones, problemas o circunstancias
  2. Centrarse en cuestiones comunes y no en intereses particulares
  • Buscar objetivos definidos y trabajar juntos en esta dirección
  1. Tratar siempre que el resultado favorezca a ambas partes.

Si nos relacionamos con éxito con nuestros semejantes seremos capaces de trabajar con ellos hacia una meta común, minimizaremos los conflictos, sustituiremos las disputas por la argumentación, aumentarán las conductas altruistas y haremos las relaciones entre las personas más cálidas y agradables.

Referencia: INTELIGENCIA EMOCIONAL, emociones, estrés y salud por Manuel Muñoz Heras, Edit. Libro Hobby Club, Madrid, 2010.

 

 

 

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