Luis Rosero M.
El advenimiento del fenómeno El Niño y La Niña, entre octubre 2026-febrero 2027, que se uniría con el invierno del siguiente año generaría un gran impacto en los sectores productivos hasta abril. Las fuertes luvias provocarán inundaciones que dañaría principalmente cultivos del sector agropecuario de la costa-sierra, afectando la pesca, la producción acuícola e impactará en la generación eléctrica. Los organismos internacionales del clima pronostican que será muy fuerte.
En el país, el calentamiento del Pacifico ecuatorial, genera una reducción de las capturas de albacora, picudo, dorado y atún. Los pescadores artesanales de Santa Elena, Manabí y Guayas tienen que adentrarse mar adentro para lograr algo de pesca. Los efectos en el mercado local ya se están sintiendo con alza de precios del dorado y el picudo. En Manta, los precios de la libra de albacora, picudo, dorado y wahoo aumentaron por los mayores costos de la captura debido a más consumo de combustible. En el caso del atún, sobre todo la especie barrilete, que más captura la flota atunera ecuatoriana, ha caído en más de un tercio provocando efectos en la industria de enlatados de atún y otras conservas. El país es un exportador de atún enlatado, conservas de pescado y pescado fresco, las que sufrirán una contracción por los efectos de El Niño. Al ser parte de la canasta de consumo la albacora y dorado así como enlatados de atún habrá presiones inflacionarias.
El camarón producido en cautiverio también sería afectado por las inundaciones que puede provocar El Niño. El presidente de la Cámara de Acuacultura calcula que 110.000 has estarían en riesgo de perderse, por estar situadas en zonas inundables, que representa el 50% de la producción total. A eso se agrega que la eliminación del subsidio al diésel aumentó el costo de producción, a lo que se suma la inseguridad y el alza del costo de los balanceados con lo que el sector de la acuacultura se verá en serias dificultades. Consecuentemente, siendo el país el primer productor mundial de camarón y principal exportador, las exportaciones del crustáceo tendrían una fuerte caída.
El Plan Nacional ante el Fenómeno El Niño 2026-2027 ha establecido que 606584 has serían afectadas por movimientos en masa y 492272 has podrían inundarse. En la costa, en Guayas 268761 estarían expuestas y se podrían afectar los cultivos de arroz, caña de azúcar, banano y cacao. Mientras que, en Los Ríos, 121289 has estarían en riesgo con cultivos de arroz, maíz, banano y cacao. En El Oro serían afectadas 43858 has, zona en que se cultiva banano y produce camarón en piscinas; le siguen Manabí con 32006 has y Esmeraldas con 26776 has, según La Hora. Las provincias de Guayas, Los Ríos y Manabí son también productoras de frutas cítricas y no cítricas para el consumo interno y de exportación.
En la Sierra y en las zonas de mediana altura se verían en riesgo la ganadería sobre todo de pastoreo y los cultivos de maíz, cacao, caña de azúcar y café. Las provincias afectadas serían Cotopaxi, Chimborazo, Bolívar, Santo Domingo de los Tsáchilas, Loja, Azuay y El Oro que en total suman 481.179 hectáreas en peligro de movimientos de masa. En Loja, Azuay y Zamora Chinchipe que tienen producción cafetalera y cacaotera de exportación y tubérculos de consumo interno pueden ser afectada por una sequía parcial disminuyendo caudales y riego. También serían afectadas por la sequia Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo que producen para la exportación brócoli y flores así como papa, maíz y quinoa para el consumo interno, según La Hora.
Finalmente, en la Amazonía y el austro donde se localizan las principales hidroeléctricas del país, al parecer se ha adelantado el estiaje que regularmente se presenta en octubre a marzo de cada año. El embalse Mazar tiene un reservorio máximo de 2153 m y un nivel crítico de 2115 m. Al 31 de agosto este se redujo a 2147,3 m al 6 de septiembre bajo a 2145.7 y, al 13, a las 9 h, de este mes había llegado a 2141.5 m. O sea, en las dos primeras semanas de septiembre perdió 5.8 m. Este embalse comprende 3 hidroeléctricas: Mazar 170 MW (gran embalse), Paute-Molino 1100 MW y Sopladora 487 MW que tienen una potencia instalada de 1757 MW y cubre 30% de la demanda nacional. Cuando el embalse llega a su nivel crítico (2115 m) debe suspenderse la generación por el riesgo de la hidroléctrica. Al 13 de setiembre (9h) estaba 11.5 m debajo de su nivel máximo. Se presume que el efecto de La Niña esta incidiendo en la baja de caudales por menor nivel de lluvias que reduce el agua de los embalses y reservorios de las hidroeléctricas. Celec anunció que, el 10 de septiembre, Paute-Molino entró en mantenimiento.
Colombia restringió la venta de energía a Ecuador disponiendo, a partir del 7 de septiembre, que vendería energía producida por termoeléctricas operadas con diésel y fuel oil, cuya tarifa se eleva fuertemente, tratando de reservar la mayor cantidad de agua para sus hidroeléctricas y buscando abastecer su demanda doméstica como prioridad. Ecuador decidió reducir la compra de energía a ese país pues tu tarifa se elevó de US$ 0.33 a un promedio de US$ 0.50 kwh. La decisión de Colombia fue anteponer sus intereses nacionales y más pesaron estos que la ideología. Así, las condiciones empresas y centros comerciales, desde finales de agosto, comenzaron a utilizar sus generadores. Las autoridades declararon que esa decisión es voluntaria. Las compañías de altos voltajes AV1 y AV2 deben desde diciembre de 2026 contar con sus propios generadores de electricidad. Están en este grupo las mineras, acereras y cementeras.
Según reporta Primicias, el Ministerio de Ambiente y Energía, si el escenario de estiaje (septiembre 2026-marzo 2027) es muy severo, el déficit de generación eléctrica en este periodo seria de hasta 1300 MW de potencia. El gobierno ha contratado 120 MW de energía.
En síntesis, si el fenómeno El Niño es muy fuerte debería esperarse fuertes lluvias en la costa que inundarían y dañarían cultivos en agricultura (banano, café, cacao, arroz, maíz, etc.), pasto en ganadería, la pesca de algunas especies de consumo interno (albacora, dorado y picudo) y externo (atún, dorado) se reduciría sensiblemente que afectaría a la industria de enlatados de atún y conservas de pescado. La cría de camarones en cautiverio se reduciría cerca del 50% por las inundaciones de camaroneras ubicadas en zonas inundables. En la sierra ocurrirá en las provincias de la sierra centro la sequía afectaría la producción exportable (brócoli y flores) y de consumo interno (papa, maíz). La estación seca también incidirá en una menor producción en la zona del austro, Loja y Zamora Chinchipe. Las áreas ganaderas de la sierra también se afectarán por menor producción de pastos. Las exportaciones de camarón, banano, cacao, café se reducirán sensiblemente ocasionando una baja del saldo comercial, la caída de la producción de consumo interno provocará presiones inflacionarias y habrá riesgo de apagones en el periodo noviembre-diciembre 2026 a marzo de 2027. Se produciría una crisis económica caracterizada por la contracción del PIB, pérdida de empleo, desplazamientos internos y externos, déficit comercial y presiones inflacionarias. Sería una pérdida similar al Niño 1997-1998 en el que los daños alcanzaron 2882 millones de dólares.