La designación de la vicepresidenta, el regreso de Correa y el inicio de la campaña electoral por la consulta popular hasta su resultado marcan la coyuntura, desplazando a la preocupante situación económica y después habría que preguntarse qué le depara al país.
Con la designación de la vicepresidenta el gobierno toma control de todo el poder ejecutivo, como habíamos anticipado. Esta, ex asambleísta de PAIS, del grupo morenista, define claramente cómo se actúa en política. Con el nombramiento, el CAL decidió no iniciar el juicio político al segundo mandatario. La designación fue con un voto más de lo mínimo requerido, lo que refleja las dificultades del gobierno de lograr los votos para su elección. La derecha emergente, ID, PK y FE se sumaron a los PAIS del ala morenista. Esto define que, en el futuro, los proyectos de ley se van a decidir por mayorías móviles.
Si bien no hay cifras certeras sobre el crecimiento de 2017, en economía los desequilibrios se siguen agravando. Según el gobierno el déficit fiscal fue de 3.9% del PIB, pero, según EL Comercio, éste habría sido de 6%. Además, la balanza comercial no petrolera entre enero-octubre registró un déficit de 2.788 millones explicado por el notable aumento de las importaciones sobre las exportaciones. La balanza comercial petrolera tuvo un saldo positivo que permitió que el saldo de la balanza comercial total alcanzara un pequeño superávit. Por otro lado, a más de los 5000 millones de deuda externa que emitió el gobierno el año anterior, el Ministro de Finanzas señaló que ya se podría pensar en la emisión de eurobonos. En otras palabras, se buscaría en este año seguir con la misma política de buscar dinamizar la economía con más gasto que significa más déficit y financiar éste con más deuda.
Es que la campaña por consulta popular lleva al gobierno a aumentar a más ofrecimientos de política social. No es gratuito que se anuncie un programa de empleo juvenil y primer empleo que sea impulsado por el gobierno, de aumentar el bono de desarrollo humano en función de los hijos del núcleo familiar, pago de incentivos a los jubilados, programa de vivienda gratuito para los pobres, pensión no contributiva para los de la tercera edad, etc. Se trata de una política clientelar con tal de sumar apoyo popular.
El regreso de Correa, para impulsar el No en la consulta, presiona al gobierno a ver cómo gana la consulta. Su aliados: Democracia Si, Alba, PK, los partidos de derecha, FE y movimientos sociales (a más del FUT, CUT, etc.) apoyarán el Si. El afán del gobierno es ganar credibilidad y con un eventual triunfo en la consulta apuntaría a generar credibilidad. Por ello, se apuesta por aumentar recursos para financiar una política social clientelar que junto el apoyo político de los movimientos políticos señalados busca el triunfo del Sí. Pero eso a costa de que esa política aumente el déficit y dicho apoyo le genere compromisos en la estructura burocrática. La pregunta clave es ¿qué hará el gobierno después del 4 de febrero en lo económico y en lo político? El resultado de la consulta popular determinará la agenda país del gobierno.