¿QUE NOS ESPERA EN 2018? Luis Rosero M.

En 2018 el panorama económico y político depende de éste último. Las decisiones de política económica estarán muy influenciadas por la evolución del escenario político y, en algunos casos, presionaran en  la evolución de la economía.

El gobierno, como ya hemos sostenido en varios artículos, requiere de capital político para ganar respaldo popular y apoyo político. Para el primero, el régimen utiliza la política social y, para lo segundo, buscará ganar la consulta popular y sumar apoyo político con el respaldo de nuevas organizaciones políticas y movimientos sociales.

La consulta popular es clave en las aspiraciones del régimen. Lo central es cerrarle el paso al ex Presidente Correa y poder nombrar a las autoridades de control sustituyendo a los actuales dignatarios del CCCPS. El eventual triunfo en dicha consulta apuntalará políticamente al gobierno, con el que tendrá respaldo político que, dada la baja de la credibilidad, le permitirá afianzarse en el poder y tomar su propio rumbo.

La economía sigue con desequilibrios críticos. Según el Ministro de Finanzas el déficit fiscal pasaría de 4.5 a 3.9% en 2018. Sin embargo, las últimas medidas de política social, si bien tienen claros tintes de redistribución del ingreso, son políticas, para aumentar respaldo popular, dada la consulta, incrementan el déficit. El gobierno espera aumentar los ingresos tributarios con el mayor precio del petróleo, el proyecto de reactivación económica, etc. pero no son suficientes para cubrir los nuevos gastos, por lo que se proyecta un déficit fiscal alto para este año. La balanza comercial no petrolera entre enero-octubre de 2017 registró un déficit de 2.788 millones, explicada principalmente por el aumento de las importaciones no petroleras que fueron muy superiores al crecimiento de las exportaciones. El superávit de la balanza comercial petrolera, influenciada por el aumento del precio del petróleo, permitió que la balanza comercial sea superavitaria en 186 millones. Por otro lado, la deuda pública creció fuertemente en 2017 y seguirá en 2018 presionando más al déficit fiscal.

El Ministro de Finanzas señaló que el crecimiento económico de 2017 sería de 1.5% y en 2018 de 2%. La variable clave que explica dicha proyección es el consumo y el gasto público. El primero presiona al aumento de las importaciones, por lo que si hay crecimiento tendríamos, si no sigue aumentando el precio del petróleo, un déficit comercial, déficit fiscal y escaso crecimiento del empleo.

El crecimiento proyectado de 2018 dependerá del sector de la construcción (programa de vivienda popular y eliminación de la ley de plusvalía), nivel de inversión interna y externa, consumo, etc. La meta del déficit se ve difícil de alcanzar por el aumento de gastos de redistribución e incentivos al empleo, aplazamiento del ajuste y otros y, no aumento suficiente de ingresos tributarios; se prevé aumento de deuda pública para liquidez y financiamiento del déficit. En suma, persistirán los desequilibrios fiscal, comercial que restringirán el crecimiento y aumentarán la deuda pública. Un eventual triunfo en la consulta popular podría marcar un giro en la política económica.

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