El ejecutivo envío a la Asamblea la Proforma Presupuestaria 2018 y el proyecto de ley de reactivación económica, sin embargo, este lunes planteó algunas modificaciones a éste último por presiones de sectores económicos y otros.
El valor de la proforma de 2018 alcanza 34.853 millones, que representa una disminución de 5.3% en relación a la del año pasado. Del lado de los ingresos, se proyecta un incremento de 1.318 millones, explicado principalmente por el aumento de impuestos de 3.9% o sea algo más de 500 millones, que es parte de lo que se esperaría recaudar con el proyecto de reactivación económica. Hay un leve incremento de los gastos totales, pero con un cambio en su estructura. Los gastos permanentes aumentan 9.3% por el incremento del gasto en burocracia y financiero. Hay un significativo aumento de 20.7% en el Consejo Sectorial de lo Social. La variable de ajuste, en la reducción de gastos, es la inversión que cae 715 millones. Lo preocupante es que el déficit fiscal sería, para el próximo año de 4.1% del PIB, que está muy lejos del 2.7% del PIB que se estableció en la programación cuatrianual adjunta a la proforma de 2017, que solo quedó en proyección. Es posible que el déficit sea mayor por la reimplantación del subsidio a gasolina de avión, a los nuevos programas sociales, a los cambios del proyecto de ley de reactivación, etc. Algo positivo que muestra la proforma, de ese año, es la reducción del servicio de la deuda.
El proyecto de ley de reactivación económica es de carácter tributario, aduanero y monetario. Sin embargo, debido a presiones de las Cámaras Empresariales, de partidos de oposición y del ala correista de AP, el gobierno flexibilizó las medidas. La principal, en el campo tributario, es el incremento del Impuesto a la Renta (IR) a las Empresas con un incremento de 3%, que deberán pagar ahora 25%, y la creación de la tasa aduanera de 0.10 centavos. También constaba que la deducción de gastos para el Impuesto a la Renta a personas naturales se haría en función de las cargas familiares, y deducían menor porcentaje las familias que no tenían hijos. Sin embargo, con la flexibilización, se elimina este cambio propuesto inicialmente. En el proyecto original, se contemplaba cobrar una tasa por retiros cambiarios de más de 4.000 dólares, con la flexibilización se reduce la tasa. Este impuesto introduce una interferencia en sistema financiero que es parecido al que se creó hace algunos años por transacciones bancarias. Además, con el cambio de última hora, se plantea ampliar los incentivos de IR para nuevas inversiones y, vía decreto, se exonerara del saldo de anticipo de IR a las empresas según el nivel de venta de las empresas. También se mantiene el incremento del arancel a más de 300 productos.
En concreto, el proyecto no tiene mucho de reactivador pero si de tributario. Se busca obtener más ingresos fiscales para mantener todavía un gasto alto, para dinamizar la economía. En el área monetaria, además de la entrega del dinero electrónico a la banca, hay varios cambios que analizaremos en el próximo artículo.